miércoles, 27 de julio de 2016

No solicitado

Me recuerdo con 21 años emocionado con la guitarra y con el significado profundo que yo le atribuía al mundo que, a través de ella, me esperaba con los brazos abiertos.

Quizá no soy un guitarrista solicitado porque ser un profesional de la música no es lo que imaginaba de mí mismo, en los primeros años, cuando la pasión por tocar era como un torrente caliente que inundaba mis emociones y, literalmente, golpeaba las paredes interiores de mis órganos nobles (aquí cada cual tiene una escala de valores).
Me pintaba triunfando como una estrella transnacional, retratado en las bonitas y llamativas portadas de los LPs y revistas del ramo. La idea de profesión apareció súbita, mientras comenzaba a estudiar música y guitarra.
Me apunté a la academia, ahora lo sé, primero por un afán naif y sincero por aprender lo que no lograba descubrir por mí mismo —nunca he sido un gran autodidacta—; y segundo, porque no había otra manera de tener una guitarra eléctrica en mis manos con un ampli con distorsión que pudiera enchufar al menos un rato a la semana.

De tal manera entendía aquel juego que me prometí a mi mismo que si los 24 no llegaba a tocar como alguno de mis ídolos, guitar héroes de los 80's,  que por entonces gracias a ellos me había convertido en un fan enloquecido de las seis cuerdas y la distorsión; lo dejaría automáticamente para dedicarme a otra cosa.

Por supuesto, la alternativa de acabar de profesor de guitarra hubiera significado, desde el entender soberbio y casi adolescente que por entonces me gastaba, un fracaso rotundo.

Jejeje cosas de la vida, ¿no?

Por circunstancias graciosas pero poco saludables aprendía cada vez más, pero de manera caótica, y según mejoraba como guitarrista la confianza en mi mismo menguaba, y, por tanto, lo achacaba a la falta de conocimiento. La espiral del esfuerzo mal gestionado y el cambio de perspectivas se naturalizó... Mientras, lo que imaginaba para mi futuro cercano  (ser un Guitar Hero) seguía pintado como un fresco en la bóveda de mi memoria: Mirar pero no tocar.
Imagen de mi primer y único LP
Con el andar y el practicar a mi manera peculiar, perezosa y emocionada todavía ansiosa y reconfortante a veces, he llegado a ser un buen artesano, creo, pero no muy rentable.
Un profesional poco rentable quizá porque esa pintura maravillosa y ensoñadora que tamizaba mi visión futura, hubo un tiempo que estuvo bajo una capa de llana nueva (esta profesión de ser músico). Una capa de yeso que por ese período me permitió centrar mi objetivo en ganarme la vida más o menos fácilmente tocando otras músicas de otras personas para otras gentes. Una capa que, por la actividad molecular incesante de la pintura original, que se mantuvo oculta pero no destruida, ni duró ni captó mi entusiasmo, y se acabó resquebrajando.
Muy poco a poco, lasca por lasca, el yeso cae y los colores se dejan admirar de nuevo; y aunque ya no soy el mismo chaval impetuoso, perezoso y emocionado... sí lo soy de otra manera, quizás más apropiada pues me permite confiar más en lo bueno que imagino, y casi ya, desenmascarar a los delirios.
La conclusión sosegada que ha enraizado y que crece hermosa en mi ánimo, es que no soy un guitarrista solicitado porque nunca quise realmente ser un profesional de la guitarra. Soñaba con formar parte de una banda y vivir de nuestra música.
La preparación y estudio de estos años era para ese fin. Ser un «pro» fue un bonito delirio, una excusa pragmática, una razón para dejar los estudios convencionales y aplacar las rabias propias y de familia. Realmente no me he sentido nunca en calma, ni bien recibido, en la lucha y reparto que se genera en nuestro gremio.
Soy guitarrista y músico por ese sueño primordial y emocionante, lo demás han sido circunstancias que me han permitido vivir bien (normalito) para seguir admirando mi querida pintura, hasta hoy. Con una diferencia:
Ahora me gano la paga como «artesano-profesor» y sí puedo tocar; no solo mirar...

miércoles, 19 de febrero de 2014

TÓNICA para eruditos

Soy plenamente consciente de que estáis en lo cierto al no querer confundir tónica con fundamental, y de que esto tiene un fundamento teórico claro para vosotros… pero discrepo en que las cosas no evolucionen de manera práctica:

Me parece mucho más importante el entendimiento y la asimilación de conceptos que cualquier nomenclatura.

[Este es un debate que se extiende hasta los problemas de género: Lenguaje inclusivo vs fanáticos de las normas de la RAE.]
El lenguaje sirve para comunicarse como función primordial y la transmisión de conceptos debería hacerse de la manera más ágil y práctica posible. Perderse en batallas formales no es ni de lejos lo que se busca: eso sería anteponer la norma al objetivo.

No solo yo, sino eruditos profesores de Berklee y otros sitios de renombre llaman "Tónica" a la fundamental de un acorde aunque no sea esta su función tonal… Es mucho menos lioso y más útil que manejar tantos vocablos si se asimila bien la esencia de lo que estamos manejando.

Yo soy hijo de mi madre en su casa, hermano de mi hermana en la casa de mi cuñado (su marido) y mi hermana; y cuando voy a visitar a mi madre a su casa y aparecen mi hermana y mi cuñao, nadie duda de quien soy aunque todos me llamen por mi nombre. Javier: soy hijo, hermano y cuñao al mismo tiempo.

Se da el caso de que cualquier grado de una escala mayor (y menor) se puede convertir en "centro tonal" de una composición. No sólo como tonalidad menor derivada, sino como centro tonal de hecho.

En estos casos cualquier grado pasaría a ser el sitio donde descansa o reposa el ritmo armónico de una obra. Yo puedo "forzar el reposo" en cualquier grado de la escala, y de esta forma, la supuesta "función tónica"queda desplazada de su origen.

Es muy conveniente, desde mi punto de vista, poder llamar "Tónica" a cualquier nota que sea susceptible de generar el estado de reposo en un entorno determinado, aunque su función original, referida a una escala mayor, no fuera en principio la del área de Tónica:

Sólo resta saber qué tenemos entre manos (o entre orejas jajaja) y conocer sus orígenes y evolución.

Si quiero componer en Em con sonoridad frigia, y llevo todo hacia la construcción de una escala Napolitana, yo llamaré tónica a la nota E (aunque sea mediante su función en la tonalidad original).

Esto lo hago extensible a la fundamental o raíz de cualquier acorde: Dentro de ese acorde el lugar de reposo es la propia fundamental, ósea, la Tónica.

Gracias por vuestra comprensión.


jueves, 19 de diciembre de 2013

¡No haberlo puesto!

Con esta frase de la película El día de la bestia de Alex de la Iglesia, quiero resumir toda aquella actitud común de las personas que nos quejamos de lo que nos sucede, a pesar de que ya se nos venía avisando.

«¡Haber estudiao!» me decían cuando no encontraba modo de aprobar, o más adelante al buscar trabajo y no encontrar por falta de preparación: Nos damos cuenta de lo importante que es la educación y la cultura, por el simple hecho de que nos ayuda a saber cuando nos quieren dar «gato por liebre».

El artículo del otro día —Los extremos— lleva una ironía y una paradoja implícitas:

Tienes el derecho de no hacer nada, de no movilizarte, de volver la cabeza, de no mirar, de racionalizar lo que ves y oyes para que no te afecte, en fin, de que te importe una mierda lo que está pasando en esta sociedad corrupta nuestra (la española) y en las del resto del planeta…

Pero el día que te toque pasarlo mal porque ya no te quede ni un derecho al que acogerte para que te dejen de humillar, esclavizar o defenestrar de la vida digna que toda persona merece…

¡No te quejes! 


¡No haberlo puesto! (o dejado que lo pusieran) —con tu voto, con tu nihilismo, con tu apatía, con tu indiferencia, con tu indolencia, con tu pasotismo, con tu miedo...






martes, 17 de diciembre de 2013

LOS EXTREMOS

Creo que tengo parecidas ideas que las personas que se esfuerzan día a día de manera directa por los desfavorecidos (desahucios, despidos, adicciones, enfermedades, maltratos, etc.); ideas de cómo debería ser el mundo.

Pero no se le puede obligar a nadie a ser un héroe.

Cada un@ que haga lo que pueda: Hay quien ha decidido dedicar su vida al sacrificio de luchar por los demás de manera directa y lo ha convertido, no sólo en su forma de vida, sino en su "profesión".

No todo el mundo tiene el valor (o la inconsciencia necesaria) para ser  activista:

Nadie tiene derecho a pedir a los demás que sean como tú; a que vivan como tú crees; forzar a que actúen como tú haces… eso es algo injusto, y quizá intolerante:

No se puede despreciar el sentir de l@s que no se desenvuelven como tú en la lucha diaria… quizá sorprenda, pero de la persona menos "apta" se pueden esperar (esperanza) grandes cosas: Se puede luchar de muchas formas, no sólo en la vanguardia.

Se puede ser activ@  y no activista. Estar comprometid@ moralmente con ciertas ideas y no "vivir en ellas". Se puede al fin y al cabo aportar un granito de arena, que sea valioso.

LO IMPORTANTE ES CONVENCER, PREDICAR CON EL EJEMPLO, INCULCAR LA CONCIENCIA DE CAMBIO:

No se puede denostar a la gente que teme, a la que se equivoca aún sabiendo que es por miedo... ¿Quién sabe realmente quién estará a tu lado cuando más lo necesites?

No me gusta esa actitud, que roza lo autoritario, del que impone algo, aunque sea supuestamente beneficioso para los demás. [mea culpa también]

"Que tire la primera piedra…"

¿Todo lo que haces en tu vida cotidiana es bueno para el cambio? ¡Ole!
Sería bueno no juzgar tan inflexiblemente.

LOS EXTREMOS SE TOCAN.

miércoles, 30 de octubre de 2013

¡Más madera! (para guitarras)

Este tipo de opiniones y creencias no suelen ser bien recibidas.

Últimamente, haciendo un análisis retrospectivo de mi vida, he sido consciente de las cosas que quiero y puedo cambiar, de las ideas que en un pasado me parecían importantes y de los valores que ahora empiezan a tomar impulso en mi escala ética. Probablemente no consiga evolucionar en todo, pero por lo menos sé que por algún sitio he de empezar.

El consumo indiscriminado de productos fútiles o no necesarios para el mantenimiento sostenible de nuestras vidas, es una de las acciones que están provocando el deterioro de la Naturaleza y de las sociedades y países que utilizamos como vertederos de los deshechos de nuestra tecnología y de los avances económicos —ordenadores, móviles, alimentos, medicinas, etc. Artículos que todos y todas en gran medida «necesitamos usar», y que no es fácil conseguir fuera de los cauces establecidos del mercado.

Es fácil hablar, discutir, indignarse y opinar; pero bastante difícil cambiar de hábitos y filosofía de vida de una manera coherente, objetiva y sobre todo útil y real.

He dejado de comprar en Mercadona por fraude laboral y por especular con alimentos manufacturados en países donde los trabajadores son esclavos, por eso compro en tiendas de barrio; no como en McDonalds por servir comida no saludable y enriquecerse con ello; me he llevado mis pocos ahorrillos a Triodos que es un banco que invierte en actividades sostenibles, etc. En definitiva, intento no olvidarme de cuales son mis necesidades «auténticas» (profesionales, cotidianas y de ocio) para llevar una vida cómoda pero digna…

Pero siempre se me escapará algo, que después descubriré que ha sido producido con prácticas fraudulentas o inhumanas. La cosa se complica: no se puede medir milimétricamente cada decisión que tomas. O te vas al campo a vivir en un monte perdido y vives de lo que cultivas y pescas (¿? Hoy en día creo que ya no se podría) renunciando a casi todo lo que conoces, o te vuelves chaveta inspeccionando la procedencia de cada artículo que consumes: Es inevitable caer en las redes de la globalización y el fraude de manera total, según está estructurado el sistema.

Pero sí se puede mejorar tu habito consumista, ser comedido, práctico y comprar de manera consecuente y ajustada a las necesidades reales de cada momento.

En lo que a mi me toca como guitarrista: No coleccionar utensilios (pedales, guitarras, amplificadores… pegatinas, bolsas).

Adquirir lo necesario para ejercer mi profesión en cada momento, sin hacer acopio de material para «estar preparado por si me llaman». Ser consciente y enfrentarme a la droga del consumo banal por modas o tendencias, caprichos o habladurías. Si me tengo que agenciar un modelo determinado de guitarra para una grabación puntual, la puedo pedir prestada a un compañero o compañera (somos solidarios, ¿no?), y si me sigue saliendo trabajo de ese tipo (hoy en día, seamos realistas, es mucho más difícil, hay poco trabajo y mucha competencia), ya valoraré razonablemente comprar una.

Como decía el padre de un compañero, de manera simbólica claro:«¡¡Para qué quieres tantas guitarras muchacho. Mira Paco de Lucía como toca y sólo tiene una!!»

Es importante ser versátil, tener un abanico «apropiado» de instrumentos y equipo para desempeñar tu tarea. Pero no nos engañemos, la competencia que existe no la superaremos teniendo mucho equipo, sino tocando bien.


El sonido está en tus manos.


Todos y todas sabemos que se construyen instrumentos con maderas preciosas como el palo rosa, el ébano, la caoba, el pino milenario, etc.


¡Quizá ya tenemos uno, pero para qué más, si se pueden conseguir buenísimos instrumentos de madera sostenible! ¡Para que queremos siete guitarras parecidas!

Seamos conscientes y valientes para reconocer a los culpables de como va el mundo y las sociedades que en el habitan. No es solo responsabilidad de los políticos y del mercado financiero; es también, en gran medida, nuestra. Es causa de nuestros actos y es nuestro deber reconocerlo y poner manos a la obra en el cambio que empieza por mirar con objetividad nuestro ombligo.

En este documental se habla del problema de la devastación de bosques irreemplazables para conseguir madera para guitarras. No estoy muy cómodo creyendo del todo que empresas como Fender, Gibson, Martin o Taylor se unan para cambiar las cosas, pero haré un esfuerzo de esperanza:




Y en este otro de la Tala ilegal de bosques para todo tipo de usos:

Peligro:Tala ilegal









miércoles, 19 de septiembre de 2012

Plagios

Vamos al debate again...Un comentario en una noticia de plagio… me parece interesante:

«Yo sigo discrepando de ustedes. No creo en la propiedad intelectual, ya que creo que la intelectualidad es un constructo en común. Un constructo que no se puede acotar. Si leeis por ejemplo "la evolución de la tecnología" de G. Basalla Ed. Crítica, los inventos muchas veces dependen de qué se considere invento o de qué se considere avance. La totalidad de ellos son pequeñas modificaciones de otros anteriores a partir de recombinarlos con otras influencias.

Como creo imposible hacer una acotación real y justa de donde empieza MI creación y de donde está la de OTRO(S) no puedo considerar la propiedad intelectual más que como una apropiación indebida del devenir cultural.
 

Yo creo cosas, pinto, hago animaciones, ... y no espero que nadie me venga a pedir explicaciones por ello, simplemente que se cite (y tampoco lo tengo muy claro). El conocimiento evoluciona porque se pone en contacto con otro conocimiento.

Por poner ejemplos absurdos en las facultades ya se está dando que hay teorías que no pueden enseñarse debido a que alguien es propietario de ellas y prohibe su enseñanza por otras personas. Son teorías o metodologías a las que tarde o temprano otra persona habría llegado igual. Entonces porque se puede prohibir su difusión?

Yo cobro por mi trabajo, mis ideas no son más que la relación que ocupo en el mundo. Una persona que ha nacido en un lugar donde no llegan ideas y donde no puede hacer ningún esfuerzo por llegar a ellas, lo tendrá muy difícil para ser el AUTOR INTELECTUAL de algo. En cambio nosotros que vivimos en era de internet pués lo tenemos más fácil. Quiere decir eso que tenemos derecho a aprovecharnos de ello en nuestro favor? »

 

En otra comunidad publico el comentario para debatirlo y digo:
 

En lo único que sigo debatiéndome es en el paso de permitir que alguien haga dinero de una copia derivada:
¿Es el esfuerzo de variar mínimamente una obra ajena suficiente para sacar un beneficio (muchas veces a base de abuso de poder) que quizá el primer autor de la cadena no recibirá nunca?
Si alguien se basa en una "idea" "mía" para comenzar un proyecto pero proveniente de su punto de vista personal, que nazca de un "nuevo" enfoque a base de esfuerzo propio y actual; me parece lícito que surja un beneficio que sea aprovechado por el "nuevo" autor.
Otra cosa es, por ejemplo, que se de buena tinta que ocurre; que alguien coja una letra tuya LE CAMBIE UNA PALABRITA y la registre a su nombre y se haga con un beneficio no merecido...
 

Me contestan:
#1 Javier Cabañas el ejemplo de la modificación de una palabra no sería una obra derivada en realidad. Hay ciertos criterios que una obra debe tener para ser considerada derivada, y si no los cumple podría ser una infracción de copyright, aka plagio según comentas. No obstante no sé si sé responder a tus dudas, yo permito uso comercial incluso en mis propias obras literales. Cada uno debe estar muy convencido de lo que elije y asumir las consecuencias. Yo creo que es bueno lo que yo he elegido para mí, pero no puedo estar seguro de que mi caso se pueda aplicar a otros casos...
 

Un segundo me dice:
#2 Yo tengo claro este tema. Lo que pasa es que Salieri no tenía la misma capacidad de contribuir a ese devenir cultural como lo tenía Mozart. Debemos encontrar la forma de compensar esa contribución al devenir.

Yo respeto que haya gente que piense que el hecho creativo no sea así. Pero independientemente de que se considere "creador" como Dios o "evolutivo" como los humanos, debemos propiciar un marco que permita percibir una compensación económica por su trabajo, evitando, en la medida de lo posible, intermediarios ladrones, gansters y chupasangres.
 

Replico al segundo:
Entiendo lo que dices, pero creo que es muy subjetivo asegurar que Mozart aportó más que Salieri… No sabemos casi nada de sus circunstancias personales, el ambiente real donde se criaron, las imposiciones de los "mercados" de su época, los obstáculos que tuvieron que sortear.

El gusto personal de los consumidores de aquel tiempo y los que les precedieron no debería ser un indicativo de lo que alguien reciba por su trabajo: Te aseguro que dentro de cien años se recordará más a Bisbal que a much@s desconocid@s, que quizá estén supuestamente"contribuyendo" más al acervo cultural.
Esto es extensible a todo ámbito creativo y a toda época pasada o futura-

Lo que sí tengo claro es que a los intermediarios ladrones, gansters y chupasangres se les reconoce por cómo huelen… a esos ni agua ;.)
 

El segundo me contesta a su vez:
#2 Te ha traicionado tu prejuicio ;-) Yo he dicho que Salieri no tenía la misma capacidad que Mozart, sin concretar quien tuvo más. No tienes ni idea de cual de los dos me gusta más. Pero lo que es indiscutible es que "no tenían la misma" ya que nadie tiene "la misma". Salieri, por ejemplo, ganó mucho más dinero con su música que Mozart en su momento. Hoy, sin embargo, la música de Mozart genera mucho más dinero que la de Salieri.

Lo importante es que debemos propiciar un marco que permita percibir una compensación económica por su trabajo, evitando, en la medida de lo posible, intermediarios ladrones, gansters y chupasangres... seas Salieri o Mozart, que de todo tiene que haber en la viña del señor :-)

 

Sigo el razonamiento del segundo y lo comento:
Qué fino hilas Jajaja ...por los pelos. No hablaba de tus gustos. Sí de lo que das a entender con aportar. Da igual, de todas maneras sigue siendo subjetivo ... Aunque sigo suscribiendo que hay que crear un marco en el que el trabajo se remunere justamente. Sin considereraciones que la especulación aproveche para marcar diferencias injustas
 

...Además ¿Quién es el valiente que puede asuegurar ex cátedra que el invento del tornillo aporta más o menos que el descubrimiento de la física cuántica?:
Me parece que hoy en día no sería fácil vivir sin tornillos, en cambio, ¿podemos prescindir del desarrollo cuántico? Quizá dentro de unos años ya no, por lo necesaro que es para encontrar energías alternativas, por ejemplo. Pero ahora, denme tornillos que con las partículas subatómicas no puedo montar mis muebles de IKEA... ;)

O, ¿quíen aportó más al arte el inventor del pincel o el del cubismo...?

Me parece que el real problema es que SEGUIMOS PENSANDO EN DINERO. La honestidad que supone hacer las cosas por vocación, ilusión y sana curiosidad, ganas de aprender, sigue bregando po rencontrar cabida en esta sociedad del" bienestar"... Que le propongan a más de uno que trabaje por un sueldo comedido y se dedique a descubrir, inventar o crear; aportar de lo suyo "por amor al arte y a la ciencia", si no es a cambio de fama o dinero.

En fin, que hay mucha prepotencia, mucha soberbia. No sé, si el gran conjunto de los"ciudadanos de bien" necesitan más a los poceros (sin estudios) para que limpien su mierda, o a los médicos de cabecera que han estudiado diez años para alcanzar un puesto fantásticamente pagado donde dedicarse a recetar aspirinas y a firmar bajas dudosas a discreción (menos mal que no son todos así).
 

El primer tertuliano vuelve a intervenir:
#1 De hecho todo suma, al menos eso creo yo, y sólo es posible llegar a realizar experimentos de física cuántica si existen antes tornillos, de igual manera que cuando una reina pidió a sus científicos, hace doscientos o trescientos años (no recuerdo bien los detalles) hicieran una caja que permitiera ver a sus súbditos sus actos a distancia (inventar la televisión) simplemente no pudieron. Fue Maxwell que gracias a en sus ratos libres pensar en lo que serían luego las leyes del electromagnetismo abrió las puertas para inventar no sólo la televisión, sino también el monitor que estoy usando para escribir esto. Se llama ciencia base. Y algo muy parecido ocurre con los contenidos. Todo suma, en mayor o menor grado y tendemos a confundir valor con precio, lo cual es de, bueno, ya sabes de qué tipo de gente es. Ojo, y me incluyo, pues yo lo confundo con frecuencia. Es posible que todos tengamos que hacer un ejercicio de introspección y reconozcamos con honesta humildad que no somos para tanto y seríamos aún mucho menos sin todos los que nos han precedido y contribuido de una manera u otra.
Me recuerda a este vídeo:



Comentario de alguien en Facebook:
La propiedad intelectual existe, más allá de los devenires históricos explicado por Javier. Si no, Javier, andá a discutirle a Quino ( o a sus herederos) o al resto del mundo, quién inventó a Mafalda. (Si me decís la sociedad, me estás chamuyando).
Si nos enredamos en devaneos intelectuales, terminamos en una obviedad: Claro que lo que estoy creando es producto de lo que el medio me proporciona en conocimientos... Esa línea de pensamiento, sí no me parece nada creativa y lo que más se asemeja es a ciertas ganas de llamar la atención a toda costa, aunque el que la esboce sea un ensayista... Un ensayista que le importa un rábano la subjetividad humana y está más empeñado en hacerse amigo de los mercaderes que todo lo estandarizan, o peca de ultrahippie. Por que es el sujeto el que organiza ese conocimiento y genera un objeto determinado, para que el resto de la sociedad lo goce. Y hay gente que se dedica pura y exclusivamente a diseñar la silla donde nos sentamos más cómodos que en la edad de piedra, a leer un libro escrito por una poeta o novelista que te somete a su ficción placenteramente. Yo no me arrogaría ser inventor o el artesano de tamañas creaciones y la tomaría como propiedad social. Por supuesto que el escritor combina la estructuras que toma del medio (obvio), pero no cualquiera puede ser poeta.
¡Es más , Javier, si intentás rebatir estas ideas, con el esfuerzo que me costó hilvanarlas voy a creer que sos dueño de esa “Natura”, o como se llame… ¡ (Ja!)

Mi respuesta:
Cada cosa tiene su valor, efectivamente: El problema, como ya dijo Machado es "SER NECIO Y CONFUNDIR VALOR Y PRECIO":

Aquí un ejemplo. Es indiscutible que A. Machado "inventó" esta frase (apoyado en el devenir cultural, claro), pero ya pertenece al dominio público, representa un bien social; sería tan injusto que tuviera que pagar por usarla como que A. Machado no hubiera podido vivir de su trabajo:

Si Machado o cualquiera tiene el sustento asegurado, de manera justa y proporcionada para poder llevar una vida decente, activa y dedicada a su vocación. Si pudiera ofrecer con el fruto de su trabajo (labor que desempeña: pensar , pintar, barnizar, limpiar, arreglar, componer, dibujar, machacar, escribir, descargar…), mantener y educar propiamente a sus hijos, disponer de los medios para tener ocio y algunas comodidades comedidamente necesarias; no sería tan "ineludible" que el planeta entero luchara por los derechos de autor, el copyright, el esto es mío, tú no me lo quitas, llevo toda la vida trabajando como un esclavo, cuarenta años cotizando para esto, me he quedado sin empleo porque mi jefe no quiere pagarme, los banqueros se forran a costa de nuestro impuestos, los políticos…

¿Y que pasa con el beneficio de la venta de una idea? Se redistribuye, se re-invierte en generar infraestructuras, marcos apropiados para que toda persona de este planeta pueda elegir su vocación y su modo de vida; y si no lo tiene claro, la posibilidad de encontrarla sin tener que llevar una vida gris.

¿Y quién aprieta tornillos en una cadena de montaje o limpia letrinas? Precisamente todo el excedente que supone el resto de los beneficios, una vez que los "artistas", artesanos, inventores, creadores, organizadores de ideas del acervo cultural, DJ's, científicos, etc. vivan de lo que su TABAJO le proporciona; todo ese "excedente" se estaría utilizando en desarrollar la tecnología para llevar una vida ausente de imposiciones (es posible y está demostrado que YA se puede, pero NO INTERESA acceder a nuevas tecnologías limpias, sostenibles y duraderas).

En fin que eso de los derechos de autor es, aunque en un principio fue un medio de ayudar a los creadores/desarrolladores a vivir de su trabajo, hoy en día es la herramienta especulativa más diabólica que tienen los poderosos para seguir manejando nuestra diminuta existencia.

Por mucho que lo quieran impedir la ciencia y la tecnología nos hace cada vez un poquito más libres…Y SU NUEVO METODO DE ESCLAVITUD ES LA DEUDA Y LA PROPIEDAD INTELECTUAL.




Continuara...



(Los comentarios ajenos los he transcrito al pie de la letra, sólo he ajustado algún que otro acento)




miércoles, 18 de julio de 2012

El científico, su hijita y el mundo





El otro día oí un cuento y lo he transcrito con mis palabras:


«Un científico empecinado, enfrascado en su trabajo hasta el agotamiento con el fin de descubrir la fórmula magistral que acabaría con la injusticia en el mundo, escucha como su hijita pequeña llama a la puerta del laboratorio después de varios días de esperar a que saliera. Necesita de él y echa en falta jugar con su padre, que parece tan ausente y distante que empieza a creer que ya no la quiere.


El científico/padre, ante la insistencia de la niña reclamando su atención, abandona su trabajo con impaciencia por volver a concentrarse en su apremiante tarea —el mundo necesita cuanto antes que descubra lo que busca, piensa él.


La niña al ver que sale, le recibe con una sonrisa enternecedora y el científico olvida por un instante sus empeños. En el profundo mar de los ojos de su hija advierte la felicidad misma y un fogonazo de intuición le conmueve profundamente…


A pesar de ello, el científico siente el pellizco de la impaciencia y se le ocurre dar a su hija un quehacer pasajero para que le libere de su responsabilidad de progenitor un momento más, pues la humanidad espera sus hallazgos, y es imprescindible que la sociedad cambie: Su hija, sus seres queridos y todas las personas honradas de este mundo precisan de su fórmula.


Busca una revista y arranca su portada; en ella figura la foto del planeta azul donde vivimos. La recorta en pedacitos a la manera de un tosco puzzle y revuelve las piezas. Se las entrega a la niña y le pide que recomponga la foto del mundo. Él sabe que por ser tan pequeña no ha visto todavía ninguna foto del planeta, y por eso le llevará un buen rato ordenar las piezas; si es que lo consigue.


La niña se va ilusionada mientras el padre se abstrae de nuevo en su búsqueda frenética. Cuando por fin se pone la pequeña a ordenar las piezas, y descubre que no conoce el mundo…


Al momento la niña vuelve y toca la puerta con entusiasmo. El científico contrariado por la rapidez de su regreso, sale y la ve con el puzzle completamente acabado: la foto del mundo restaurada con exactitud.


El científico/padre asombrado por la facilidad con que su hija ha ordenado las piezas, le pregunta a la niña cómo ha sido capaz de resolver el rompecabezas, si antes no había visto nunca una imagen del mundo. Ella, con una sonrisa en los ojos y emocionada, le contesta que en la parte de atrás de los pedacitos de la foto del mundo creyó reconocer la imagen de un hombre, y como ella sí conoce bien esa figura, lo que hizo entusiasmada fue arreglar la foto del hombre; y así consiguió arreglar el mundo.


El padre/científico, al escuchar tal razonamiento, paró de trabajar asombrado y conmovido para reflexionar en la sencillez de la solución de su hija; y por las implicaciones que resultaron, por tanto, con su búsqueda.»









martes, 13 de marzo de 2012

martes, 31 de enero de 2012

La Ilusión en la mesilla de noche



Un día la Ilusión llega y se instala en tu mesilla de noche, y como una pequeña lámpara alumbra en el crepúsculo el nacimiento de la Vocación. Una fuerza necesaria que te impele a transformar y comunicar energía creativa. Que te ayuda a sobrevivir y da sentido a tu paso por el tiempo.

Sin escatimar esfuerzos, sin trabajar, sino como jugueteando, alimentas y ves crecer aquella primeriza Vocación que se va convirtiendo en proyecto vital. Incluso la propia Voluntad se hace aliada de tu resolución. Se aúnan las esperanzas de proporcionarle lo preciso para que alcance la madurez, a esa circunstancia que es reflejo de ti mismo, con un afán sincero de entrega; sin recoger a cambio más que la sensación de la tarea bien hecha y algún día quizás terminada.

Con el pasar de los años y la superación de todo tipo de pruebas, retos y dificultades, y con el disfrute de alegrías y satisfacciones caes en la cuenta de que toda actividad, empleo o dedicación es fruto de la necesidad de mantener tu Vocación, de procurar que lo que te da la vida se conserve intacto y sano. Al tiempo, el vecindario y la gente de otros barrios cercanos sonríe, y se congratula de tu gracia al verte pasear apacible, acompañado de tu creación, de tu guía, de tu horizonte. De tu esperanza en un mundo posible en la prosperidad compartida…

Cuando un río lleva agua, canta un rumor que se eleva y flota sobre pueblos y campos, que se convierte en nubes que ofrecen su tesoro a todo lo que quede bajo su sombra; a la tierra que nos sostiene y a cualquier ser viviente que demande su atención. Pero la codicia y la ambición merodean siempre donde hay cosechas abundantes o se atisba beneficio fácil y cuantioso.

Alguien o algo se encapricha de tu sueño. Lo ve útil; lucrativo. Te ofrecen a cambio lujos, fama, ocio, vicios exquisitos. Te facilitan sin pedirlo servicios, amistades y esbirros que harán tu trabajo por ti mientras ves engordar tu Vocación. Te muestran un futuro aparentemente deslumbrante y de éxitos sin esfuerzo. Llegan a cerrarte caminos, te ponen trampas, bloquean puertas para que definitivamente entres en su redil. Pero una vez más, la intuición de los que luchan por su sueño sin más motivación que la de aprender, disfrutar con la creación y comunicarse compartiendo sus pequeñas certezas, te avisa y te arropa para evitar el gélido hálito de ese abismo que necesita engullirnos para alcanzar el dominio despótico de todo lo puro y peculiar de las personas, y erigir un orden oscuro y absoluto...

Y al fin te niegas: La experiencia de cuidar de algo tan valioso te ha cedido habilidades, nociones y pequeños saberes que ayudan a ser libre. Te ha enseñado que tu propia Vocación es importante, pero aún más mantenerla con vida y a salvo de negruras que corrompen y matan poco a poco. Paulatinamente has ido asimilando el valor del trabajo en equipo. Has requerido ayuda en ciertos momentos y se te ofreció por que respetaban tu coraje y tu empuje. Encontraste inversores modestos que confiaron en tu visión porque eras un humilde ejemplo a tener en cuenta , una fuente de ideas, un caudal de preguntas que encontraron respuestas válidas para cualquier curioso.

Respuestas que ahora es necesario comunicar, o se pudrirán en el olvido, en una jaula de oro. Respuestas que al reinvertirlas, al replantarlas y mimarlas entre muchos se han convertido en un Sueño Colectivo, que ya no podrá caer fácilmente en manos de cualquier ansioso con ambición y egoísmo desmesurados. Que conformará junto a muchos otros sueños compartidos un arma imbatible que derrotará el inmovilismo, la pedantería del poder individualista, la estrechez de miras y la avaricia. Que barrerá la codicia corrompida y mojigata que quiere despojarnos de las cosas limpias y valiosas para todo el mundo, no exclusivas de unos pocos falsos merecedores de privilegios por nacimiento, circunstancias favorables o golpes de suerte encontrados con falta de escrúpulos o insolidariamente.

Respuestas que se basan en la libertad de elección. En la posibilidad de forjarnos un futuro a medida de nuestras necesidades y no de las directrices de mercaderes adictos a la acumulación. Encontradas en la conciencia más profunda y primordial de la comunidad que formamos; y que están fundadas sobre la mesura y la responsabilidad con nuestro entorno más cercano y que como algunas partículas subatómicas, se activan por simpatía en horizontes no cotidianos.

Una ilusión, una vocación, un proyecto. Trabajo previo, la siembra con ayuda, recolección en comunidad. Separar el grano y replantarlo, nuevas cosechas pero ya de todos. Y todo por un sueño que nace en la intimidad de la individualidad, a la luz de la pequeña lámpara de una mesilla de noche.



sábado, 1 de octubre de 2011

La brecha



Lo conseguirás es decir obviedades que persiguen consuelo en el aire que respira el que no sigue sin esfuerzo, pero con el refuerzo de la entrega que a plazos alcanza lo que se aspira: un paso que da pie al otro y más que vendrán hasta el final por venir... "La vida es un azar contrario al destino".






viernes, 30 de septiembre de 2011

viernes, 16 de septiembre de 2011

Soy un llorón

Tienen más razón que un santo: soy perezoso, inepto, sin talento y llorón:

Como gran parte de las personas del planeta que nos consideramos ajenas a la lucha de "todos contra todos" y pensamos que cualquiera tiene algo útil que aportar y compartir; que no queremos o no sabemos emplear nuestras energías en fomentar esta carrera de alienados detrás de la zanahoria de los acemileros.

Talentos que merecen una oportunidad para descubrirse, que, como cualquier dote, beneficiarían al bien común y particular, y que serían perfectamente asequibles en un mundo donde no existiera el beneficio, la petulancia y la ambición como principales, y comúnmente aceptadas, metas.

Es verdad, podría haber estudiado más: marketing, composición contemporánea, publicidad, gestión de empresas... Podría haber tragado con la industria y sus imposiciones; aceptado desde los tiempos de La Nave (míticos locales de ensayo y sala de conciertos de Madrid) tocar para advenedizos y abandonar mis sueños
, entonces aún intactos.

Además debería haber asistido a terapia y a psicólogos —de pago, claro— para vencer mis socialmente estigmatizadas "limitaciones": Falta de autoestima, poca combatividad en entornos de presión, tendencia a evitar conflictos, conformismo, carácter influenciable, etc. y así poder enfrentarme a "retos", acabar con mis "adversarios", "triunfar" y "forrarme".

Pero a cambio, con el pasar de los años he descubierto que, gracias a esas limitaciones, aunque lo pase mal para llegar a fin de mes, la inmensa mayoría de los ciudadanos de a pie son más parecidos a mí que a los campeones del mercado, y que me siento orgulloso de tener la conciencia de que toda la desigualdad en el mundo es consecuencia de ese individualismo precoz y destructivo que se nos inculca desde que nacemos y que discrimina y destruye a todo ser que no comulgue con sus dictámenes:

A toda persona que la naturaleza no ha dotado de la capacidad de convertirse en lobo. Curiosamente, cuando sólo queden lobos y todos esos enajenados corderos disfrazados de lobo; se irá a por los esbirros, y al final se comerán entre ellos: ¡Un sistema de locos!






martes, 16 de agosto de 2011

A los radicales de izquierda


Es la primera vez que hablo de mis impresiones, hace poco que conozco vuestra tendencia (grupos radicales de izquierda contrarios al 15-M) y me he tomado un tiempo. Me cuesta creer ciertas cosas, como por ejemplo que con radicalismos se puedan conseguir avances que sean justos y duraderos. Las cosas inflexibles se fracturan. 


Tampoco veo claro que la lucha popular sea exclusiva de una clase. Sobretodo, cuando dicha clase es difícil de delimitar. La sociedad hoy en día es más compleja que a comienzos del siglo XX. En la actualidad no existe la misma unión y conciencia entre trabajadores y trabajadoras, porque se han descentralizado las cadenas de producción. El desarrollo de la tecnología y la informática ha diseminado los colectivos profesionales y con ellos su capacidad sindical y de concienciación revolucionaria. Colectivos que se dedican cada vez más al sector servicios que a la manufactura de productos y, consecuentemente, se imbuyen en la cultura del consumo y el ocio improductivo y adocenante. Así, la conciencia de clase se ha diluido; es irreal comparar la situación laboral y social actual con periodos pasados.


La capacidad de acceso a la información es un arma de doble filo, enseña pero también desinforma: El bombardeo de noticias, artículos, ideas, etc. que se vierte en los medios y en la red puede provocar un efecto rebote y distraer la atención del foco principal de problemas, mientra nos mantiene ocupados en luchas estériles.


Creo que es importante, como me dijo un compañero de izquierda, no confundir conspiranoia con “vigilancia revolucionaria”; pero es más necesario aun comprender que no se puede anteponer la ideología a las necesidades de convivencia, y al uso amable y útil de la capacidad de comprensión y de consenso entre partes. Nada ni nadie está en posesión de la verdad absoluta ni de las claves para encontrarla.


Esto me lleva a preguntarme porqué es preciso considerar al proletariado como único poseedor de razones para la revolución social. Existe otra clase social más damnificada y marginada: el subproletariado (el “lumpenproletariat” de Marx ), que desborda en cantidad y cualidad la situación precaria de las personas que tenemos acceso inseguro al empleo. Esa masa social, que no se la consideraba digna de formar parte de la revolución, conforma el objetivo primordial de la justicia social y a él van dirigidas la mayor parte de las iniciativas de mejora de condiciones de vida en el planeta.


El Tercer Mundo está en occidente; El Cuarto Mundo existe; en nuestras calles, en los entresijos de la sociedad occidental. Y el proletariado, las obrera y obreros que reclaman mejoras sociales, corre peligro de entrar a formar parte de ese colectivo miserable que nos pide ayudas en las esquinas. El mismo riesgo que corre la clase media, que poco a poco va engrosando las filas de la llamada “pobreza limpia”.


Además está la condición humana. Aspecto dudoso a mi entender, ya que la evolución del ser humano es sobretodo cultural. La biología es desbancada por la evolución social. Evolución que nos ha llevado a ser lo que somos, una raza cada vez más globalizada y difuminada por el imperativo económico: La mayor parte del acervo que compartimos y manejamos cotidianamente se ha inculcado desde la Segunda Guerra Mundial. Por mucho que nos creamos a salvo de influencias…”Nadie es más esclavo que aquel que falsamente se cree libre”. 


Tenemos arraigados procesos psicológicos, emocionales y sociales subconscientes que son muy difíciles de desmontar. Por mucho que sepamos historia o teoría política. 


Se critica al que posee dinero y poder, al que despilfarra, al que explota o sojuzga. Al insolidario, individualista e indolente. Menos mal. Pero, ¿quién puede asegurar que el proletario; el obrero, campesino o soldado, en su fuero interno, no aspira a alcanzar todo aquello que dice despreciar?


¿Hay izquierdistas que son machistas y egoístas en su vida privada? ¿Existen asalariados humildes que consumen sin medida productos “burgueses”, móviles, coches, aires acondicionados, ocio fácil, etc.? ¿Se puede disociar la personalidad y la vida privada de las convicciones políticas?


¿Cuenta lo que se es como persona, o sólo lo que se reivindica como grupo ideológico? ¿Interfieren los dos campos? Y si no fuera así, ¿es ético o moralmente apropiado no predicar con el ejemplo?


Estoy convencido de que siempre se nos escapa algo positivo cuando se rechaza sin tregua una postura que no se comparte totalmente. Cuando nos consideramos depositarios de una verdad que ni siquiera hemos visto nacer, herencia del pasado; y la utilizamos de manera incuestionable para rechazar cualquier matiz disconforme. Cuando juzgamos injusticias ajenas como exclusivas de los demás.


Por eso quiero confiar en que los acontecimientos emocionantes que estamos viviendo y el movimiento en desarrollo que vamos fundando a base de aciertos, errores y bloqueos que se irán liberando, tendrá una vida fructuosa y de final justo; gracias al esfuerzo, compromiso e ilusión de todas las individualidades personales y de grupo que formamos esta revolución pacífica.


Saludos. Un músico.

viernes, 12 de agosto de 2011

Después de 1984

Acabo de terminar 1984. Tengo sensaciones encontradas, mi capacidad intelectiva desvaría; quizá el "doblepensar" de la distopía de Orwell se ha instalado en mi conciencia.

Hoy es un día funesto para mi esperanza, por más que proyecto luz en mi disposición, el estado de ánimo que soporto me infunde pensamientos derrotistas: No veo salida.

No hay más que referencias desasosegantes, noticias que hablan de censura, abuso y parcialidad.

Las bolsas se desploman, las élites sacan tajada, la curia se escabulle tras su velo de santidad, la gente se abrasa de calor, las revueltas propician el vandalismo, la democracia de vacaciones… La gente sencilla no puede reciclar tanto despropósito y mete la cabeza en la arena de la playa para huir, aunque sea quince días, de la realidad que nos están fabricando las oligarquías.

Si analizo mi valentía o mi cordura desde este estado, o mi capacidad de lucha y mi habilidad para adaptarme a los períodos de dificultad, sólo cabe deducir la debilidad espiritual y el miedo al fracaso y al dolor que en situaciones extremas, probablemente, me invadirían; me inmovilizarían:

El arrojo que gasto en foros y redes es papel mojado… No lo puedo demostrar; a lo mejor en un instante decisivo mis más desconocidas facultades lograrían transformar todo lo negativo de mi personalidad en una fuerza arrolladora; y así me enfrentaría a cualquier vicisitud. Pero conozco mis debilidades; sé que no confío excesivamente en el ser humano, y menos en su desapego por la vida en momentos en los que la supervivencia exacerba el egoísmo innato y antepone el bien propio al ajeno. La solidaridad de concepto es fácil de arrogar y defender.

Los pensamientos solapados que me angustian son dispares y suelen ser de signo variable. Unos me aseguran que la humanidad sabrá zafarse de la oscuridad que se cierne sobre ella al final del camino que tomó. Otros invalidan cualquier argumento racionalizado que se base en falsas certidumbres, demuestran la falacia del Estado de Bienestar y la absoluta ausencia de apego e interés en las masas por la unión y el reparto de responsabilidades.

La carencia de medios de la mayor parte de la población del planeta para satisfacer las necesidades básicas para subsistir, la impunidad con que las élites se reservan los recursos naturales y económicos y la mendacidad e incapacidad de los políticos en su tarea para regular e impartir justicia, está provocando dos consecuencias: La rabia contenida que se acumula y resopla por las fisuras de la capa social más desfavorecida (la clase media está desintegrándose y permutando en” pobreza limpia”) amenaza con destruir el sistema establecido con violenta y desmesurada reacción, una vez que las manifestaciones pacíficas se consideren insuficientes al ser minimizadas con desdén por los gobiernos y mercados; o como alternativa, el conjunto de las clases sociales desposeídas, desesperadas y abatidas, sin ninguna opción al alcance de su imaginación más combativa, se degrada y humilla; se doblega y aviene a los imperativos de esclavitud, censura y escasez.

Quiero —y quizá pueda— confiar. Ansío el despertar de la cordura y su establecimiento efectivo. Necesito pensar que el desinterés por los demás, la competencia salvaje entre débiles y la huida hacia delante de los poderes universales para manejarnos a su antojo desde la distancia, no serán el residuo que quede después de vaciar la cuba de las opciones cabales.

Hoy tengo miedo al futuro. El mañana no lo conozco.



«Si hay alguna esperanza está en los "proles"...Mientras no tengan conciencia de su fuerza no se rebelarán, y hasta después de haberse rebelado no serán conscientes. Éste es el problema.» 1984-G. Orwell.







viernes, 29 de julio de 2011

Como indignado de la SGAE



Bueno, mi papel en este grupo no sabría definirlo, simplemente sé de mí que tengo espíritu crítico y una visión del mundo un poco utópica, pero que está guiada por la esperanza de que podamos vivir en una sociedad de oportunidades para tod@s. Soy músico desde hace 24 años ya, y nunca he sentido que la industria de la cultura favoreciese el libre intercambio de ideas y esfuerzos: sólo he visto competencia selvática, tráfico de influencias y discriminación. Tambien, afortunadamente, lo que anima a seguir en esto, "exitos" merecidos e inspiradores.


De momento, aunque mi aportación al mundo de la composición es exigua (la mayor parte de mis ideas están recluidas en mi ordenador y en la memoria de unas pocas personas) y mi peso en la SGAE es ridículo, creo que, 1 persona= 1 voto es imprescindible para que cualquier comunidad sea impulsora de las condiciones mínimas de justicia y ética en las relaciones laborales y personales.


No considero que la valoración y fuerza decisoria que un posible intruso-compositor (con un solo tema registrado) pueda obtener en un referendum, sea de tal calado, que desvíe el futuro deseado de la mayoría de los socios. Por otro lado, tod@s tenemos derecho a intentar ser escuchados y a recibir a cambio una compensción por nuestra creatividad. ¿Quién está en posesión de un juicio objetivo tal, que peretenda catalogar los gustos ajenos como inmerecedores de existir?


Otra cosa es que las grandes corporaciones se enriquezcan a base de difundir un único tipo de producto y especulen, además, con él. Por otro lado, no creo que los infiltrados sean tantos; la inmensa mayoría somos currantes que buscan un modo de vivir digno.


Mi aportación a este grupo, por mi experiencia y conocimiento, va más en la dirección de comentar globalmente la situación de l@s profesionales, al fin y al cabo ciudadan@s:


Ser capitalista tiene que ver todo con la problemática de los derechos de autor. Es más, el método de recaudación, reparto y remuneración que impone (dominación=no democracia) la SGAE en connivencia con el Gobierno, a expensas de lo que le dicten los empresarios (capitalista=conservador), está provocando la desmantelación del precario sistema de Derechos (con mayúscula) de l@s profesionales de la Cultura.


Este sistema es típico de sociedades elitistas, excluyentes, voraces y promotoras de desigualdades sociales (totalitarias, reaccionarias, etc.), donde unos pocos se aseguran prebendas y ganancias a costa de la precaria situación laboral y social de los trabajadores/as.


Un método de gestión que favorece casi exclusivamente a los que transigen con sus imposiciones, sus cauces y sus inexistentes oportunidades para cualquiera que sea diferente, alternativo o crítico del modelo de creación que se favorece desde los medios y empresas del sector: comercialidad-frivolidad-ocio fácil y rentable-enajenación popular-consumo masivo.


Está comprobado, por l@s que tenemos un poco de conciencia, que todos estos emporios comerciales, mediaticos, empresariales y financieros, entre los que se encuentra la SGAE, son sostenidos para y por los poderes más asoladores de esta sociedad degenerada por culpa de la ambición (individualismo salvaje), la falta de compromiso solidario y la fe ciega de todos l@s que se han creído sus mentiras y buscan ser aceptad@s en sus filas para alcanzar reconocimiento y un trocito del pastel (rapiña= llámalo x).








 

jueves, 28 de julio de 2011

Autor Fórmula

Cuando un sistema de remuneración esta montado sobre una estructura económica en la que se discrimina a los trabajador@s que no cuadran con el modelo impuesto-establecido por los intereses dominantes, lo único que se genera es un feedback por el que la desigualdad, fomenta más incapacidad en los desfavorecidos para alcanzar derechos básicos. 


En la industria cultural y en particular en la música, los estándares comerciales son creados a partir de éxitos dudosos de ciertos productos, que se divulgan por los medios y generan en el público una falsa noción de lo que tiene valor artístico real y la necesidad ficticia de conseguirlos. 

Esta cadena provoca que sólo l@s profesionales que adapten su talento y esfuerzo a reproducir tales modelos (ej. radiofórmula) serán aceptados, mientras cualquier iniciativa alternativa o diferente, sea rechazada por los empresarios que manejan el monopolio de las ventas, y por la inmensa mayoría de usuarios que optan por lo que esté de moda. 

Los creadores que no sepan, no quieran o no puedan pasar por ese aro, quedan automáticamente despojados de sus derechos y oportunidades, en favor de los que han claudicado, los que apoyan el sistema por interés o los que no tienen una visión clara del asunto (engañados). 


Los "artistas" consolidados, los gestores de la élite y los políticos anuentes, son los máximos defensores del actual sistema de derechos, que sirve, no sólo para premiar a los de la tribu de favorecidos y perpetuar sus posiciones y privilegios (ej. voto según tus ingresos, sueldos desorbitados), sino, peor aun, desviar fraudulentamente fondos destinados a l@s trabajador@s y al fomento y desarrollo de la cultura y la industria sostenible. 

RENTA BÁSICA. Cobras por lo que eres (preparación) NO por lo que generas.









domingo, 24 de julio de 2011

Propiedad inmaterial: Derechos de autor

La polémica de los derechos de autor, es parte integrante de la actual dirección de los tiempos: El sistema capitalista, fundado sobre la importancia del beneficio, evoluciona hacia el declive promovido por factores generados en su propio seno: Las herramientas necesarias para alcanzar la liberación.


La importancia del procomún, impelida por el desarrollo de las tecnologías digitales, está poniendo en tela de juicio el trabajo asalariado y reclamando formas de desarrollo y supervivencia adaptados a los nuevos tiempos, que ya pujan por entrar en escena. La Renta Básica Universal, es uno de los métodos reclamados como alternativa a los modos de relación laboral y social, de remuneración y de producción imperantes.


La franca necesidad de potenciar la iniciativa por el desempeño de labores constructivas y llenas de sentido, como formas de vida y relaciones humanas, y no sólo de vías para la supervivencia económica en sistemas de trabajo alienantes; impulsa inexorablemente el deterioro de los pilares actuales de la economía tradicional basada en el consumo, la producción residual, la avidez por el enriquecimiento y la lucha de tod@s contra tod@s; promoviendo en su lugar, un cambio de paradigma que, a pesar de sus detractores y de la renuencia de las gentes al cambio, acabará instalándose en el sentir general como algo, ya no sólo factible, sino imprescindible y consustancial a la evolución de la sociedad mundial actual.



«[…] Más desacuerdo surge cuando se propone otra forma de producción sucesora de la industria como hegemónica. Toni Negri y yo [Michael Hardt] sostenemos que la producción inmaterial o biopolítica está surgiendo en esa posición hegemónica. Por inmaterial y biopolítica tratamos de abarcar conjuntamente la producción de ideas, información, imágenes, conocimientos, códigos, lenguajes, relaciones sociales, afectos y gustos. Esto determina ocupaciones en toda la economía, de arriba a abajo, desde los trabajadores de la salud, asistentes de vuelo y los educadores a los programadores de software, y desde los trabajadores de comida rápida y teleoperadores a los diseñadores y publicistas.

La mayoría de estas formas de producción no son nuevas, por supuesto, pero la coherencia entre ellas tal vez sea más reconocible y, más importante, sus cualidades tienden hoy a ser impuestas sobre otros sectores de la economía y sobre la sociedad en su conjunto. La industria tiene que informatizarse; el conocimiento, los códigos y las imágenes son cada vez más importantes en los sectores tradicionales de producción; y la producción de los afectos y cuidados se está convirtiendo cada vez más esencial en el proceso de valorización. Esta hipótesis de una tendencia de la emergencia de una producción inmaterial o biopolítica como posición hegemónica, aquella que la industria ocupaba, tiene todo tipo de consecuencias inmediatas para las divisiones de género y las diversas divisiones internacionales y geográficas del trabajo, que no puedo tratar de este ensayo.




[…] la lucha era entre la propiedad inmueble (como la tierra) y la propiedad mueble (como los bienes materiales), hoy la lucha es entre la propiedad material y la inmaterial -o, dicho de otra manera, […] hoy es sobre su escasez y su reproducibilidad, de tal manera que la lucha puede plantearse entre la propiedad exclusiva y la propiedad compartida. El enfoque actual sobre la propiedad inmaterial y reproducible en la economía capitalista se puede reconocer facilmente incluso desde una mirada superficial en el campo del derecho de propiedad. Patentes, derechos de autor, conocimientos indígenas, códigos genéticos, la información en el germoplasma de las semillas, y cuestiones similares son los temas más debatidos. El hecho de que la lógica de la escasez no se sostiene en este campo plantea nuevos problemas a la propiedad. […] el movimiento necesariamente triunfa sobre la inmovilidad, también hoy lo inmaterial triunfa sobre lo material, lo reproducible sobre lo irreproducible, y lo compartido sobre lo exclusivo.

El dominio emergente de esta forma de propiedad [inmaterial] es importante, en parte, porque demuestra y devuelve al centro del escenario el conflicto entre el común y la propiedad como tal. Ideas, imágenes, conocimientos, códigos, lenguajes e incluso afectos pueden ser privatizados y controlados como propiedad, pero es más difícil controlar su posesión porque son muy fáciles de compartir o reproducir.

Tales bienes tiene una presión constante por escapar de los límites de la propiedad y convertirse en comunes. Si se tiene una idea, compartirla no reduce su utilidad sino que generalmente la aumenta. De hecho, con el fin de alcanzar su máxima productividad, ideas, imágenes, y afectos deben ser comunes y compartidos. Cuando se privatizan su productividad se reduce drásticamente -y, añadiría, el común en la propiedad pública, es decir, sometido a control o gestión estatal, también reduce su productividad.


La propiedad se está convirtiendo en una traba para el modo de producción capitalista. Aquí hay una emergente contradicción interna al capital: cuanto más cercado es el común como propiedad, más se reduce su productividad; y sin embargo la expansión del común socava las relaciones de propiedad de una manera fundamental y general.

[...] El capital, en otras palabras, está creando su propios sepultureros».

Extracto de: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=132852. (Los subrayados son míos.)






Artista y genio

No es lo mismo un artista que un artesano. ¡Claro! Pero ¿quién de nosotr@s posee la capacidad y actitud necesarias para hacer evolucionar algo? Innovar es muy difícil, son precisos unos ingredientes y unas circunstancias sociales y culturales que no se dan habitualmente. ¿Quién o qué define lo que es innovador? Hoy en día, además, la genialidad se mide por las listas de ventas. 

Las mentes “geniales”, l@s artistas, son personas excepcionales que de alguna manera cambiaron la forma de entender el mundo con su visión. Eso no nos ocurre a los “estándares” que somos la inmensa mayoría. Los Picassos, las Bjiörks, los Cervantes, las Woolf, etc., no son comunes: “No hay nada nuevo bajo el sol”. Y sus vidas fueron un cúmulo de obsesiones, triunfos, desgracias, hallazgos, emociones y fracasos que no vamos probablemente a experimentar nunca. 

Lo normal es que seamos profesionales modestos, que intentemos desempeñar nuestro trabajo creativo de una manera práctica y que nos permita vivir con dignidad. Es raro que la forma de vida que elijamos, sobretodo con el pasar de los años y si tenemos hijos, sea “filosófica y efectivamente de Arte”. Más bien será, simplemente, un modo de vida emocionante, con el que consigamos realizarnos y que nos permita salir adelante económicamente. Si tenemos suerte y vocación (hay much@s que sólo buscan enriquecerse o figurar). 

La mayoría de los creadores (currantes) de cualquier ámbito o profesión utilizamos fórmulas cuya efectividad es patente, la labor que ejercemos es a lo sumo cambiar o adaptar, de forma particular eso sí, el envoltorio de las ideas. Ideas recibidas, heredadas y compartidas; aprendidas de nuest@s compañer@s y maestr@s, que nos limitamos a duplicar, repetir con mínimas variantes. Nada parejo a lo extraordinario. 

Aún así, no me parece moralmente aceptable que alguien por ser un genio del arte, un “artista” inigualable y único, gane millones o se merezca tantos privilegios; mientras la mayoría no puede ni encontrar un trabajo digno y apropiado a sus necesidades y capacidades. El beneficio está muy mal distribuido, ningún talento se merece tanto. “El talento no se tiene, se conquista”. (Volvería al tema de la Renta Básica, pero no es lugar.) 

Dicen acertadamente que hay much@s que también reivindicarían su calidad de “artista”. Pero, ¿no es más bien al revés? Que el trabajo de algun@s está sobrestimado. Que much@s que ya se consideran artistas gracias a los medios, y a la insensatez general, persuadida de la facilidad de brillar como las “estrellas”, no son mas que repetidores, instrumentos de las empresas para enriquecerse, que han bañado con una capa de lustre lo que no es más que algo corriente; y con lo que logran sus objetivos: Que consumamos, que nos peleemos por alcanzar algo inexistente, una promesa de fama y lujos: Ser genial; ser “artista”.

Tod@s deberíamos sufrir una cura de humildad si queremos que el panorama cambie, y no sólo en el mundo del arte y la cultura. El planeta está globalizándose a expensas de la naturaleza y la vida buena, y debemos asumir nuestra parte de responsabilidad: “Tod@s somos iguales, pero algun@s somos más iguales que otr@s”, o pretendemos serlo aunque nuestra intuición nos grite que la felicidad es otra cosa: Saberse útil a los demás con lo que mejor sepas hacer. 








jueves, 7 de julio de 2011

Vivir dentro del Sistema

Me parece que la situación social que nos toca vivir, efectivamente, provocada por los poderos@s, es, sin embargo, producto del factor cultural humano que antepone el consumo a la prudencia y confunde felicidad con comodidad: Tod@s somos, cada cual en su medida, responsables de lo que hemos creado, y de cambiarlo con nuestras acciones.

Por eso apoyo la iniciativa de rechazar, dentro de límites viables, sus imposiciones ["(8) Centros comerciales; grandes almacenes; entretenimientos; tecnología innecesaria; modas; nuevos "escándalos informativos" (cortinas de humo)…"]. Pero… ¿Cómo vivir eligiendo siempre lo justo? Podemos dejar de beber CocaCola y de utilizar productos de empresas transnacionales, pero, ¿qué pasa con la electricidad para los hogares, la gasolina y los aceites para el coche? ¿Vamos a dejar de utilizarlos? ¿Y los medicamentos…?

Es factible dejar de ver la Tv., evitar leer los periódicos cuando tu capacidad de análisis no da para discernir lo mínimo, y buscar información en internet, sin embargo, tener ADSL en casa implica un gasto que no tod@s podemos permitirnos. Y los teléfonos móviles, fomentados por empresas que expulsan trabajador@s mientras nadan en beneficios ¿los desechamos?

Por otro lado, cuando intentas vivir con un sueldo mínimo (800€), es bastante difícil, por no decir imposible, salir adelante seleccionando productos de calidad, respetuosos con el medio ambiente y éticamente manufacturados:

Las marcas blancas son una opción, pero detrás puede haber empresas que están, estuvieron o estarán especulando (Kraft, Pepsi, Nestlé, Grupo Rumasa).

Comprar ropa barata (Zara, Stradivarius, Pull and Bear, Berska, Oysho), es un fastidio, porque se sabe que está producida en países del tercer mundo donde se explota al@s trabajadores; pero las marcas de "alto standing", además de ser privativas, también confeccionan la ropa a base de estafar a trabajadores sumergidos, como en Italia y demás países occidentales incluida España (En "Gomorra" está bien explicado).

Así que, salir del sistema es complicado, y manifiestamente duro sobrevivir con las condiciones que nos proporciona. Por lo menos, aunque no podamos elegir coherentemente porque no nos dejan o porque el acceso a productos ecológicos (de la huerta de al lado) y moralmente plausibles significaría un esfuerzo que supera nuestra posibilidades cotidianas; al menos, digo, NO LES DEMOS EL DINERO QUE NOS QUEDA (después de afrontar los gastos mínimamente indispensables: alquiler o hipoteca, manutención) PARA LLEGAR A FIN DE MES.

Yo, como la mayoría, en mis actuales circunstancias (¡ya tengo internet!), no me puedo permitir NO comprar en los "chinos" o en Decatlhon. Y NO pienso dar parte de mi sueldo a esas empresas especuladoras que se enriquecen, AUN más, vendiendo artículos con precio inflado, que justifican con las bondades adquiridas por "marca" y solera.


Una cosa es querer cambiar el sistema, con actitudes coherentes: informándose, alimentando el espíritu crítico para evitar en lo posible el engaño y la tergiversación en cuestiones trascendentales, tomar partido en política y sociedad, dar ejemplo con un consumo responsable, educar a tus hij@s en la sencillez y evitar en lo posible la influencia mediática y ajena de carácter tóxico; y otra muy distinta, es pretender vivir completamente aislado de influencias, sacando el dinero de los bancos para guardarlo bajo una losa, mediante el consumo austero de productos libres al completo de injusticias en su desarrollo: comer con lo que plantes; o adquiriendo bienes y mercancías manufacturadas que sepas CON CERTEZA que se han producido en condiciones de dignidad TOTALES.

Para eso, habría que vivir en comunidades naturistas, "altruistas" autosuficientes: Apartadas de la debacle industrial financiera y social, de toda tecnología moderna (quizá la paloma mensajera si sería honroso usarla), de cualquier influencia perniciosa para nuestr@s hij@s, de todo fruto de la civilización posindustrial actual. Y eso es casi (casi porque hay algun@ valiente por ahí que lo ha hecho) inviable, quimérico.

Seamos realistas, estamos donde estamos por lo que somos, y es necesario cambiar el sistema desde dentro, empezando por nuestro más intimo conflicto emocional/racional. Otra cosa sería una especie de suicidio relacional, nada práctico: El deseado cambio empieza por asumir, en primer término, nuestra escueta capacidad para salir adelante en las actuales circunstancias; luchar por mantenerse sano y activo intelectualmente. Para después, como continuo, implicarse en la educación preventiva de nuestros hij@s y ejemplarizar con actitudes de respeto a los demás y a la naturaleza. Interesarse por cuestiones fundamentales que, desde la cultura, inviertan el sentido adulterado con el que hemos barnizado a la Vida.