"Wabi es la belleza de las cosas imperfectas, mudables e incompletas. Es la belleza de las cosas modestas y humildes. Es la belleza de las cosas no convencionales".
martes, 31 de enero de 2012
La Ilusión en la mesilla de noche
Un día la Ilusión llega y se instala en tu mesilla de noche, y como una pequeña lámpara alumbra en el crepúsculo el nacimiento de la Vocación. Una fuerza necesaria que te impele a transformar y comunicar energía creativa. Que te ayuda a sobrevivir y da sentido a tu paso por el tiempo.
Sin escatimar esfuerzos, sin trabajar, sino como jugueteando, alimentas y ves crecer aquella primeriza Vocación que se va convirtiendo en proyecto vital. Incluso la propia Voluntad se hace aliada de tu resolución. Se aúnan las esperanzas de proporcionarle lo preciso para que alcance la madurez, a esa circunstancia que es reflejo de ti mismo, con un afán sincero de entrega; sin recoger a cambio más que la sensación de la tarea bien hecha y algún día quizás terminada.
Con el pasar de los años y la superación de todo tipo de pruebas, retos y dificultades, y con el disfrute de alegrías y satisfacciones caes en la cuenta de que toda actividad, empleo o dedicación es fruto de la necesidad de mantener tu Vocación, de procurar que lo que te da la vida se conserve intacto y sano. Al tiempo, el vecindario y la gente de otros barrios cercanos sonríe, y se congratula de tu gracia al verte pasear apacible, acompañado de tu creación, de tu guía, de tu horizonte. De tu esperanza en un mundo posible en la prosperidad compartida…
Cuando un río lleva agua, canta un rumor que se eleva y flota sobre pueblos y campos, que se convierte en nubes que ofrecen su tesoro a todo lo que quede bajo su sombra; a la tierra que nos sostiene y a cualquier ser viviente que demande su atención. Pero la codicia y la ambición merodean siempre donde hay cosechas abundantes o se atisba beneficio fácil y cuantioso.
Alguien o algo se encapricha de tu sueño. Lo ve útil; lucrativo. Te ofrecen a cambio lujos, fama, ocio, vicios exquisitos. Te facilitan sin pedirlo servicios, amistades y esbirros que harán tu trabajo por ti mientras ves engordar tu Vocación. Te muestran un futuro aparentemente deslumbrante y de éxitos sin esfuerzo. Llegan a cerrarte caminos, te ponen trampas, bloquean puertas para que definitivamente entres en su redil. Pero una vez más, la intuición de los que luchan por su sueño sin más motivación que la de aprender, disfrutar con la creación y comunicarse compartiendo sus pequeñas certezas, te avisa y te arropa para evitar el gélido hálito de ese abismo que necesita engullirnos para alcanzar el dominio despótico de todo lo puro y peculiar de las personas, y erigir un orden oscuro y absoluto...
Y al fin te niegas: La experiencia de cuidar de algo tan valioso te ha cedido habilidades, nociones y pequeños saberes que ayudan a ser libre. Te ha enseñado que tu propia Vocación es importante, pero aún más mantenerla con vida y a salvo de negruras que corrompen y matan poco a poco. Paulatinamente has ido asimilando el valor del trabajo en equipo. Has requerido ayuda en ciertos momentos y se te ofreció por que respetaban tu coraje y tu empuje. Encontraste inversores modestos que confiaron en tu visión porque eras un humilde ejemplo a tener en cuenta , una fuente de ideas, un caudal de preguntas que encontraron respuestas válidas para cualquier curioso.
Respuestas que ahora es necesario comunicar, o se pudrirán en el olvido, en una jaula de oro. Respuestas que al reinvertirlas, al replantarlas y mimarlas entre muchos se han convertido en un Sueño Colectivo, que ya no podrá caer fácilmente en manos de cualquier ansioso con ambición y egoísmo desmesurados. Que conformará junto a muchos otros sueños compartidos un arma imbatible que derrotará el inmovilismo, la pedantería del poder individualista, la estrechez de miras y la avaricia. Que barrerá la codicia corrompida y mojigata que quiere despojarnos de las cosas limpias y valiosas para todo el mundo, no exclusivas de unos pocos falsos merecedores de privilegios por nacimiento, circunstancias favorables o golpes de suerte encontrados con falta de escrúpulos o insolidariamente.
Respuestas que se basan en la libertad de elección. En la posibilidad de forjarnos un futuro a medida de nuestras necesidades y no de las directrices de mercaderes adictos a la acumulación. Encontradas en la conciencia más profunda y primordial de la comunidad que formamos; y que están fundadas sobre la mesura y la responsabilidad con nuestro entorno más cercano y que como algunas partículas subatómicas, se activan por simpatía en horizontes no cotidianos.
Una ilusión, una vocación, un proyecto. Trabajo previo, la siembra con ayuda, recolección en comunidad. Separar el grano y replantarlo, nuevas cosechas pero ya de todos. Y todo por un sueño que nace en la intimidad de la individualidad, a la luz de la pequeña lámpara de una mesilla de noche.
sábado, 1 de octubre de 2011
La brecha
Lo conseguirás es decir obviedades que persiguen consuelo en el aire que respira el que no sigue sin esfuerzo, pero con el refuerzo de la entrega que a plazos alcanza lo que se aspira: un paso que da pie al otro y más que vendrán hasta el final por venir... "La vida es un azar contrario al destino".
viernes, 30 de septiembre de 2011
viernes, 16 de septiembre de 2011
Soy un llorón
Tienen más razón que un santo: soy perezoso, inepto, sin talento y llorón:
Como gran parte de las personas del planeta que nos consideramos ajenas a la lucha de "todos contra todos" y pensamos que cualquiera tiene algo útil que aportar y compartir; que no queremos o no sabemos emplear nuestras energías en fomentar esta carrera de alienados detrás de la zanahoria de los acemileros.
Talentos que merecen una oportunidad para descubrirse, que, como cualquier dote, beneficiarían al bien común y particular, y que serían perfectamente asequibles en un mundo donde no existiera el beneficio, la petulancia y la ambición como principales, y comúnmente aceptadas, metas.
Es verdad, podría haber estudiado más: marketing, composición contemporánea, publicidad, gestión de empresas... Podría haber tragado con la industria y sus imposiciones; aceptado desde los tiempos de La Nave (míticos locales de ensayo y sala de conciertos de Madrid) tocar para advenedizos y abandonar mis sueños, entonces aún intactos.
Además debería haber asistido a terapia y a psicólogos —de pago, claro— para vencer mis socialmente estigmatizadas "limitaciones": Falta de autoestima, poca combatividad en entornos de presión, tendencia a evitar conflictos, conformismo, carácter influenciable, etc. y así poder enfrentarme a "retos", acabar con mis "adversarios", "triunfar" y "forrarme".
Pero a cambio, con el pasar de los años he descubierto que, gracias a esas limitaciones, aunque lo pase mal para llegar a fin de mes, la inmensa mayoría de los ciudadanos de a pie son más parecidos a mí que a los campeones del mercado, y que me siento orgulloso de tener la conciencia de que toda la desigualdad en el mundo es consecuencia de ese individualismo precoz y destructivo que se nos inculca desde que nacemos y que discrimina y destruye a todo ser que no comulgue con sus dictámenes:
A toda persona que la naturaleza no ha dotado de la capacidad de convertirse en lobo. Curiosamente, cuando sólo queden lobos y todos esos enajenados corderos disfrazados de lobo; se irá a por los esbirros, y al final se comerán entre ellos: ¡Un sistema de locos!
Como gran parte de las personas del planeta que nos consideramos ajenas a la lucha de "todos contra todos" y pensamos que cualquiera tiene algo útil que aportar y compartir; que no queremos o no sabemos emplear nuestras energías en fomentar esta carrera de alienados detrás de la zanahoria de los acemileros.
Talentos que merecen una oportunidad para descubrirse, que, como cualquier dote, beneficiarían al bien común y particular, y que serían perfectamente asequibles en un mundo donde no existiera el beneficio, la petulancia y la ambición como principales, y comúnmente aceptadas, metas.
Es verdad, podría haber estudiado más: marketing, composición contemporánea, publicidad, gestión de empresas... Podría haber tragado con la industria y sus imposiciones; aceptado desde los tiempos de La Nave (míticos locales de ensayo y sala de conciertos de Madrid) tocar para advenedizos y abandonar mis sueños, entonces aún intactos.
Además debería haber asistido a terapia y a psicólogos —de pago, claro— para vencer mis socialmente estigmatizadas "limitaciones": Falta de autoestima, poca combatividad en entornos de presión, tendencia a evitar conflictos, conformismo, carácter influenciable, etc. y así poder enfrentarme a "retos", acabar con mis "adversarios", "triunfar" y "forrarme".
Pero a cambio, con el pasar de los años he descubierto que, gracias a esas limitaciones, aunque lo pase mal para llegar a fin de mes, la inmensa mayoría de los ciudadanos de a pie son más parecidos a mí que a los campeones del mercado, y que me siento orgulloso de tener la conciencia de que toda la desigualdad en el mundo es consecuencia de ese individualismo precoz y destructivo que se nos inculca desde que nacemos y que discrimina y destruye a todo ser que no comulgue con sus dictámenes:
A toda persona que la naturaleza no ha dotado de la capacidad de convertirse en lobo. Curiosamente, cuando sólo queden lobos y todos esos enajenados corderos disfrazados de lobo; se irá a por los esbirros, y al final se comerán entre ellos: ¡Un sistema de locos!
martes, 16 de agosto de 2011
A los radicales de izquierda
Es la primera vez que hablo de mis impresiones, hace poco que conozco vuestra tendencia (grupos radicales de izquierda contrarios al 15-M) y me he tomado un tiempo. Me cuesta creer ciertas cosas, como por ejemplo que con radicalismos se puedan conseguir avances que sean justos y duraderos. Las cosas inflexibles se fracturan.
Tampoco veo claro que la lucha popular sea exclusiva de una clase. Sobretodo, cuando dicha clase es difícil de delimitar. La sociedad hoy en día es más compleja que a comienzos del siglo XX. En la actualidad no existe la misma unión y conciencia entre trabajadores y trabajadoras, porque se han descentralizado las cadenas de producción. El desarrollo de la tecnología y la informática ha diseminado los colectivos profesionales y con ellos su capacidad sindical y de concienciación revolucionaria. Colectivos que se dedican cada vez más al sector servicios que a la manufactura de productos y, consecuentemente, se imbuyen en la cultura del consumo y el ocio improductivo y adocenante. Así, la conciencia de clase se ha diluido; es irreal comparar la situación laboral y social actual con periodos pasados.
La capacidad de acceso a la información es un arma de doble filo, enseña pero también desinforma: El bombardeo de noticias, artículos, ideas, etc. que se vierte en los medios y en la red puede provocar un efecto rebote y distraer la atención del foco principal de problemas, mientra nos mantiene ocupados en luchas estériles.
Creo que es importante, como me dijo un compañero de izquierda, no confundir conspiranoia con “vigilancia revolucionaria”; pero es más necesario aun comprender que no se puede anteponer la ideología a las necesidades de convivencia, y al uso amable y útil de la capacidad de comprensión y de consenso entre partes. Nada ni nadie está en posesión de la verdad absoluta ni de las claves para encontrarla.
Esto me lleva a preguntarme porqué es preciso considerar al proletariado como único poseedor de razones para la revolución social. Existe otra clase social más damnificada y marginada: el subproletariado (el “lumpenproletariat” de Marx ), que desborda en cantidad y cualidad la situación precaria de las personas que tenemos acceso inseguro al empleo. Esa masa social, que no se la consideraba digna de formar parte de la revolución, conforma el objetivo primordial de la justicia social y a él van dirigidas la mayor parte de las iniciativas de mejora de condiciones de vida en el planeta.
El Tercer Mundo está en occidente; El Cuarto Mundo existe; en nuestras calles, en los entresijos de la sociedad occidental. Y el proletariado, las obrera y obreros que reclaman mejoras sociales, corre peligro de entrar a formar parte de ese colectivo miserable que nos pide ayudas en las esquinas. El mismo riesgo que corre la clase media, que poco a poco va engrosando las filas de la llamada “pobreza limpia”.
Además está la condición humana. Aspecto dudoso a mi entender, ya que la evolución del ser humano es sobretodo cultural. La biología es desbancada por la evolución social. Evolución que nos ha llevado a ser lo que somos, una raza cada vez más globalizada y difuminada por el imperativo económico: La mayor parte del acervo que compartimos y manejamos cotidianamente se ha inculcado desde la Segunda Guerra Mundial. Por mucho que nos creamos a salvo de influencias…”Nadie es más esclavo que aquel que falsamente se cree libre”.
Tenemos arraigados procesos psicológicos, emocionales y sociales subconscientes que son muy difíciles de desmontar. Por mucho que sepamos historia o teoría política.
Se critica al que posee dinero y poder, al que despilfarra, al que explota o sojuzga. Al insolidario, individualista e indolente. Menos mal. Pero, ¿quién puede asegurar que el proletario; el obrero, campesino o soldado, en su fuero interno, no aspira a alcanzar todo aquello que dice despreciar?
¿Hay izquierdistas que son machistas y egoístas en su vida privada? ¿Existen asalariados humildes que consumen sin medida productos “burgueses”, móviles, coches, aires acondicionados, ocio fácil, etc.? ¿Se puede disociar la personalidad y la vida privada de las convicciones políticas?
¿Cuenta lo que se es como persona, o sólo lo que se reivindica como grupo ideológico? ¿Interfieren los dos campos? Y si no fuera así, ¿es ético o moralmente apropiado no predicar con el ejemplo?
Estoy convencido de que siempre se nos escapa algo positivo cuando se rechaza sin tregua una postura que no se comparte totalmente. Cuando nos consideramos depositarios de una verdad que ni siquiera hemos visto nacer, herencia del pasado; y la utilizamos de manera incuestionable para rechazar cualquier matiz disconforme. Cuando juzgamos injusticias ajenas como exclusivas de los demás.
Por eso quiero confiar en que los acontecimientos emocionantes que estamos viviendo y el movimiento en desarrollo que vamos fundando a base de aciertos, errores y bloqueos que se irán liberando, tendrá una vida fructuosa y de final justo; gracias al esfuerzo, compromiso e ilusión de todas las individualidades personales y de grupo que formamos esta revolución pacífica.
Saludos. Un músico.
viernes, 12 de agosto de 2011
Después de 1984
Acabo de terminar 1984. Tengo sensaciones encontradas, mi capacidad intelectiva desvaría; quizá el "doblepensar" de la distopía de Orwell se ha instalado en mi conciencia.
Hoy es un día funesto para mi esperanza, por más que proyecto luz en mi disposición, el estado de ánimo que soporto me infunde pensamientos derrotistas: No veo salida.
No hay más que referencias desasosegantes, noticias que hablan de censura, abuso y parcialidad.
Las bolsas se desploman, las élites sacan tajada, la curia se escabulle tras su velo de santidad, la gente se abrasa de calor, las revueltas propician el vandalismo, la democracia de vacaciones… La gente sencilla no puede reciclar tanto despropósito y mete la cabeza en la arena de la playa para huir, aunque sea quince días, de la realidad que nos están fabricando las oligarquías.
Si analizo mi valentía o mi cordura desde este estado, o mi capacidad de lucha y mi habilidad para adaptarme a los períodos de dificultad, sólo cabe deducir la debilidad espiritual y el miedo al fracaso y al dolor que en situaciones extremas, probablemente, me invadirían; me inmovilizarían:
El arrojo que gasto en foros y redes es papel mojado… No lo puedo demostrar; a lo mejor en un instante decisivo mis más desconocidas facultades lograrían transformar todo lo negativo de mi personalidad en una fuerza arrolladora; y así me enfrentaría a cualquier vicisitud. Pero conozco mis debilidades; sé que no confío excesivamente en el ser humano, y menos en su desapego por la vida en momentos en los que la supervivencia exacerba el egoísmo innato y antepone el bien propio al ajeno. La solidaridad de concepto es fácil de arrogar y defender.
Los pensamientos solapados que me angustian son dispares y suelen ser de signo variable. Unos me aseguran que la humanidad sabrá zafarse de la oscuridad que se cierne sobre ella al final del camino que tomó. Otros invalidan cualquier argumento racionalizado que se base en falsas certidumbres, demuestran la falacia del Estado de Bienestar y la absoluta ausencia de apego e interés en las masas por la unión y el reparto de responsabilidades.
La carencia de medios de la mayor parte de la población del planeta para satisfacer las necesidades básicas para subsistir, la impunidad con que las élites se reservan los recursos naturales y económicos y la mendacidad e incapacidad de los políticos en su tarea para regular e impartir justicia, está provocando dos consecuencias: La rabia contenida que se acumula y resopla por las fisuras de la capa social más desfavorecida (la clase media está desintegrándose y permutando en” pobreza limpia”) amenaza con destruir el sistema establecido con violenta y desmesurada reacción, una vez que las manifestaciones pacíficas se consideren insuficientes al ser minimizadas con desdén por los gobiernos y mercados; o como alternativa, el conjunto de las clases sociales desposeídas, desesperadas y abatidas, sin ninguna opción al alcance de su imaginación más combativa, se degrada y humilla; se doblega y aviene a los imperativos de esclavitud, censura y escasez.
Quiero —y quizá pueda— confiar. Ansío el despertar de la cordura y su establecimiento efectivo. Necesito pensar que el desinterés por los demás, la competencia salvaje entre débiles y la huida hacia delante de los poderes universales para manejarnos a su antojo desde la distancia, no serán el residuo que quede después de vaciar la cuba de las opciones cabales.
Hoy tengo miedo al futuro. El mañana no lo conozco.
Hoy es un día funesto para mi esperanza, por más que proyecto luz en mi disposición, el estado de ánimo que soporto me infunde pensamientos derrotistas: No veo salida.
No hay más que referencias desasosegantes, noticias que hablan de censura, abuso y parcialidad.
Las bolsas se desploman, las élites sacan tajada, la curia se escabulle tras su velo de santidad, la gente se abrasa de calor, las revueltas propician el vandalismo, la democracia de vacaciones… La gente sencilla no puede reciclar tanto despropósito y mete la cabeza en la arena de la playa para huir, aunque sea quince días, de la realidad que nos están fabricando las oligarquías.
Si analizo mi valentía o mi cordura desde este estado, o mi capacidad de lucha y mi habilidad para adaptarme a los períodos de dificultad, sólo cabe deducir la debilidad espiritual y el miedo al fracaso y al dolor que en situaciones extremas, probablemente, me invadirían; me inmovilizarían:
El arrojo que gasto en foros y redes es papel mojado… No lo puedo demostrar; a lo mejor en un instante decisivo mis más desconocidas facultades lograrían transformar todo lo negativo de mi personalidad en una fuerza arrolladora; y así me enfrentaría a cualquier vicisitud. Pero conozco mis debilidades; sé que no confío excesivamente en el ser humano, y menos en su desapego por la vida en momentos en los que la supervivencia exacerba el egoísmo innato y antepone el bien propio al ajeno. La solidaridad de concepto es fácil de arrogar y defender.
Los pensamientos solapados que me angustian son dispares y suelen ser de signo variable. Unos me aseguran que la humanidad sabrá zafarse de la oscuridad que se cierne sobre ella al final del camino que tomó. Otros invalidan cualquier argumento racionalizado que se base en falsas certidumbres, demuestran la falacia del Estado de Bienestar y la absoluta ausencia de apego e interés en las masas por la unión y el reparto de responsabilidades.
La carencia de medios de la mayor parte de la población del planeta para satisfacer las necesidades básicas para subsistir, la impunidad con que las élites se reservan los recursos naturales y económicos y la mendacidad e incapacidad de los políticos en su tarea para regular e impartir justicia, está provocando dos consecuencias: La rabia contenida que se acumula y resopla por las fisuras de la capa social más desfavorecida (la clase media está desintegrándose y permutando en” pobreza limpia”) amenaza con destruir el sistema establecido con violenta y desmesurada reacción, una vez que las manifestaciones pacíficas se consideren insuficientes al ser minimizadas con desdén por los gobiernos y mercados; o como alternativa, el conjunto de las clases sociales desposeídas, desesperadas y abatidas, sin ninguna opción al alcance de su imaginación más combativa, se degrada y humilla; se doblega y aviene a los imperativos de esclavitud, censura y escasez.
Quiero —y quizá pueda— confiar. Ansío el despertar de la cordura y su establecimiento efectivo. Necesito pensar que el desinterés por los demás, la competencia salvaje entre débiles y la huida hacia delante de los poderes universales para manejarnos a su antojo desde la distancia, no serán el residuo que quede después de vaciar la cuba de las opciones cabales.
Hoy tengo miedo al futuro. El mañana no lo conozco.
«Si hay alguna esperanza está en los "proles"...Mientras no tengan conciencia de su fuerza no se rebelarán, y hasta después de haberse rebelado no serán conscientes. Éste es el problema.» 1984-G. Orwell.
viernes, 29 de julio de 2011
Como indignado de la SGAE
Bueno, mi papel en este grupo no sabría definirlo, simplemente sé de mí que tengo espíritu crítico y una visión del mundo un poco utópica, pero que está guiada por la esperanza de que podamos vivir en una sociedad de oportunidades para tod@s. Soy músico desde hace 24 años ya, y nunca he sentido que la industria de la cultura favoreciese el libre intercambio de ideas y esfuerzos: sólo he visto competencia selvática, tráfico de influencias y discriminación. Tambien, afortunadamente, lo que anima a seguir en esto, "exitos" merecidos e inspiradores.
De momento, aunque mi aportación al mundo de la composición es exigua (la mayor parte de mis ideas están recluidas en mi ordenador y en la memoria de unas pocas personas) y mi peso en la SGAE es ridículo, creo que, 1 persona= 1 voto es imprescindible para que cualquier comunidad sea impulsora de las condiciones mínimas de justicia y ética en las relaciones laborales y personales.
No considero que la valoración y fuerza decisoria que un posible intruso-compositor (con un solo tema registrado) pueda obtener en un referendum, sea de tal calado, que desvíe el futuro deseado de la mayoría de los socios. Por otro lado, tod@s tenemos derecho a intentar ser escuchados y a recibir a cambio una compensción por nuestra creatividad. ¿Quién está en posesión de un juicio objetivo tal, que peretenda catalogar los gustos ajenos como inmerecedores de existir?
Otra cosa es que las grandes corporaciones se enriquezcan a base de difundir un único tipo de producto y especulen, además, con él. Por otro lado, no creo que los infiltrados sean tantos; la inmensa mayoría somos currantes que buscan un modo de vivir digno.
Mi aportación a este grupo, por mi experiencia y conocimiento, va más en la dirección de comentar globalmente la situación de l@s profesionales, al fin y al cabo ciudadan@s:
Ser capitalista tiene que ver todo con la problemática de los derechos de autor. Es más, el método de recaudación, reparto y remuneración que impone (dominación=no democracia) la SGAE en connivencia con el Gobierno, a expensas de lo que le dicten los empresarios (capitalista=conservador), está provocando la desmantelación del precario sistema de Derechos (con mayúscula) de l@s profesionales de la Cultura.
Este sistema es típico de sociedades elitistas, excluyentes, voraces y promotoras de desigualdades sociales (totalitarias, reaccionarias, etc.), donde unos pocos se aseguran prebendas y ganancias a costa de la precaria situación laboral y social de los trabajadores/as.
Un método de gestión que favorece casi exclusivamente a los que transigen con sus imposiciones, sus cauces y sus inexistentes oportunidades para cualquiera que sea diferente, alternativo o crítico del modelo de creación que se favorece desde los medios y empresas del sector: comercialidad-frivolidad-ocio fácil y rentable-enajenación popular-consumo masivo.
Está comprobado, por l@s que tenemos un poco de conciencia, que todos estos emporios comerciales, mediaticos, empresariales y financieros, entre los que se encuentra la SGAE, son sostenidos para y por los poderes más asoladores de esta sociedad degenerada por culpa de la ambición (individualismo salvaje), la falta de compromiso solidario y la fe ciega de todos l@s que se han creído sus mentiras y buscan ser aceptad@s en sus filas para alcanzar reconocimiento y un trocito del pastel (rapiña= llámalo x).
De momento, aunque mi aportación al mundo de la composición es exigua (la mayor parte de mis ideas están recluidas en mi ordenador y en la memoria de unas pocas personas) y mi peso en la SGAE es ridículo, creo que, 1 persona= 1 voto es imprescindible para que cualquier comunidad sea impulsora de las condiciones mínimas de justicia y ética en las relaciones laborales y personales.
No considero que la valoración y fuerza decisoria que un posible intruso-compositor (con un solo tema registrado) pueda obtener en un referendum, sea de tal calado, que desvíe el futuro deseado de la mayoría de los socios. Por otro lado, tod@s tenemos derecho a intentar ser escuchados y a recibir a cambio una compensción por nuestra creatividad. ¿Quién está en posesión de un juicio objetivo tal, que peretenda catalogar los gustos ajenos como inmerecedores de existir?
Otra cosa es que las grandes corporaciones se enriquezcan a base de difundir un único tipo de producto y especulen, además, con él. Por otro lado, no creo que los infiltrados sean tantos; la inmensa mayoría somos currantes que buscan un modo de vivir digno.
Mi aportación a este grupo, por mi experiencia y conocimiento, va más en la dirección de comentar globalmente la situación de l@s profesionales, al fin y al cabo ciudadan@s:
Ser capitalista tiene que ver todo con la problemática de los derechos de autor. Es más, el método de recaudación, reparto y remuneración que impone (dominación=no democracia) la SGAE en connivencia con el Gobierno, a expensas de lo que le dicten los empresarios (capitalista=conservador), está provocando la desmantelación del precario sistema de Derechos (con mayúscula) de l@s profesionales de la Cultura.
Este sistema es típico de sociedades elitistas, excluyentes, voraces y promotoras de desigualdades sociales (totalitarias, reaccionarias, etc.), donde unos pocos se aseguran prebendas y ganancias a costa de la precaria situación laboral y social de los trabajadores/as.
Un método de gestión que favorece casi exclusivamente a los que transigen con sus imposiciones, sus cauces y sus inexistentes oportunidades para cualquiera que sea diferente, alternativo o crítico del modelo de creación que se favorece desde los medios y empresas del sector: comercialidad-frivolidad-ocio fácil y rentable-enajenación popular-consumo masivo.
Está comprobado, por l@s que tenemos un poco de conciencia, que todos estos emporios comerciales, mediaticos, empresariales y financieros, entre los que se encuentra la SGAE, son sostenidos para y por los poderes más asoladores de esta sociedad degenerada por culpa de la ambición (individualismo salvaje), la falta de compromiso solidario y la fe ciega de todos l@s que se han creído sus mentiras y buscan ser aceptad@s en sus filas para alcanzar reconocimiento y un trocito del pastel (rapiña= llámalo x).
