sábado, 1 de octubre de 2011

La brecha



Lo conseguirás es decir obviedades que persiguen consuelo en el aire que respira el que no sigue sin esfuerzo, pero con el refuerzo de la entrega que a plazos alcanza lo que se aspira: un paso que da pie al otro y más que vendrán hasta el final por venir... "La vida es un azar contrario al destino".






viernes, 16 de septiembre de 2011

Soy un llorón

Tienen más razón que un santo: soy perezoso, inepto, sin talento y llorón:

Como gran parte de las personas del planeta que nos consideramos ajenas a la lucha de "todos contra todos" y pensamos que cualquiera tiene algo útil que aportar y compartir; que no queremos o no sabemos emplear nuestras energías en fomentar esta carrera de alienados detrás de la zanahoria de los acemileros.

Talentos que merecen una oportunidad para descubrirse, que, como cualquier dote, beneficiarían al bien común y particular, y que serían perfectamente asequibles en un mundo donde no existiera el beneficio, la petulancia y la ambición como principales, y comúnmente aceptadas, metas.

Es verdad, podría haber estudiado más: marketing, composición contemporánea, publicidad, gestión de empresas... Podría haber tragado con la industria y sus imposiciones; aceptado desde los tiempos de La Nave (míticos locales de ensayo y sala de conciertos de Madrid) tocar para advenedizos y abandonar mis sueños
, entonces aún intactos.

Además debería haber asistido a terapia y a psicólogos —de pago, claro— para vencer mis socialmente estigmatizadas "limitaciones": Falta de autoestima, poca combatividad en entornos de presión, tendencia a evitar conflictos, conformismo, carácter influenciable, etc. y así poder enfrentarme a "retos", acabar con mis "adversarios", "triunfar" y "forrarme".

Pero a cambio, con el pasar de los años he descubierto que, gracias a esas limitaciones, aunque lo pase mal para llegar a fin de mes, la inmensa mayoría de los ciudadanos de a pie son más parecidos a mí que a los campeones del mercado, y que me siento orgulloso de tener la conciencia de que toda la desigualdad en el mundo es consecuencia de ese individualismo precoz y destructivo que se nos inculca desde que nacemos y que discrimina y destruye a todo ser que no comulgue con sus dictámenes:

A toda persona que la naturaleza no ha dotado de la capacidad de convertirse en lobo. Curiosamente, cuando sólo queden lobos y todos esos enajenados corderos disfrazados de lobo; se irá a por los esbirros, y al final se comerán entre ellos: ¡Un sistema de locos!






martes, 16 de agosto de 2011

A los radicales de izquierda


Es la primera vez que hablo de mis impresiones, hace poco que conozco vuestra tendencia (grupos radicales de izquierda contrarios al 15-M) y me he tomado un tiempo. Me cuesta creer ciertas cosas, como por ejemplo que con radicalismos se puedan conseguir avances que sean justos y duraderos. Las cosas inflexibles se fracturan. 


Tampoco veo claro que la lucha popular sea exclusiva de una clase. Sobretodo, cuando dicha clase es difícil de delimitar. La sociedad hoy en día es más compleja que a comienzos del siglo XX. En la actualidad no existe la misma unión y conciencia entre trabajadores y trabajadoras, porque se han descentralizado las cadenas de producción. El desarrollo de la tecnología y la informática ha diseminado los colectivos profesionales y con ellos su capacidad sindical y de concienciación revolucionaria. Colectivos que se dedican cada vez más al sector servicios que a la manufactura de productos y, consecuentemente, se imbuyen en la cultura del consumo y el ocio improductivo y adocenante. Así, la conciencia de clase se ha diluido; es irreal comparar la situación laboral y social actual con periodos pasados.


La capacidad de acceso a la información es un arma de doble filo, enseña pero también desinforma: El bombardeo de noticias, artículos, ideas, etc. que se vierte en los medios y en la red puede provocar un efecto rebote y distraer la atención del foco principal de problemas, mientra nos mantiene ocupados en luchas estériles.


Creo que es importante, como me dijo un compañero de izquierda, no confundir conspiranoia con “vigilancia revolucionaria”; pero es más necesario aun comprender que no se puede anteponer la ideología a las necesidades de convivencia, y al uso amable y útil de la capacidad de comprensión y de consenso entre partes. Nada ni nadie está en posesión de la verdad absoluta ni de las claves para encontrarla.


Esto me lleva a preguntarme porqué es preciso considerar al proletariado como único poseedor de razones para la revolución social. Existe otra clase social más damnificada y marginada: el subproletariado (el “lumpenproletariat” de Marx ), que desborda en cantidad y cualidad la situación precaria de las personas que tenemos acceso inseguro al empleo. Esa masa social, que no se la consideraba digna de formar parte de la revolución, conforma el objetivo primordial de la justicia social y a él van dirigidas la mayor parte de las iniciativas de mejora de condiciones de vida en el planeta.


El Tercer Mundo está en occidente; El Cuarto Mundo existe; en nuestras calles, en los entresijos de la sociedad occidental. Y el proletariado, las obrera y obreros que reclaman mejoras sociales, corre peligro de entrar a formar parte de ese colectivo miserable que nos pide ayudas en las esquinas. El mismo riesgo que corre la clase media, que poco a poco va engrosando las filas de la llamada “pobreza limpia”.


Además está la condición humana. Aspecto dudoso a mi entender, ya que la evolución del ser humano es sobretodo cultural. La biología es desbancada por la evolución social. Evolución que nos ha llevado a ser lo que somos, una raza cada vez más globalizada y difuminada por el imperativo económico: La mayor parte del acervo que compartimos y manejamos cotidianamente se ha inculcado desde la Segunda Guerra Mundial. Por mucho que nos creamos a salvo de influencias…”Nadie es más esclavo que aquel que falsamente se cree libre”. 


Tenemos arraigados procesos psicológicos, emocionales y sociales subconscientes que son muy difíciles de desmontar. Por mucho que sepamos historia o teoría política. 


Se critica al que posee dinero y poder, al que despilfarra, al que explota o sojuzga. Al insolidario, individualista e indolente. Menos mal. Pero, ¿quién puede asegurar que el proletario; el obrero, campesino o soldado, en su fuero interno, no aspira a alcanzar todo aquello que dice despreciar?


¿Hay izquierdistas que son machistas y egoístas en su vida privada? ¿Existen asalariados humildes que consumen sin medida productos “burgueses”, móviles, coches, aires acondicionados, ocio fácil, etc.? ¿Se puede disociar la personalidad y la vida privada de las convicciones políticas?


¿Cuenta lo que se es como persona, o sólo lo que se reivindica como grupo ideológico? ¿Interfieren los dos campos? Y si no fuera así, ¿es ético o moralmente apropiado no predicar con el ejemplo?


Estoy convencido de que siempre se nos escapa algo positivo cuando se rechaza sin tregua una postura que no se comparte totalmente. Cuando nos consideramos depositarios de una verdad que ni siquiera hemos visto nacer, herencia del pasado; y la utilizamos de manera incuestionable para rechazar cualquier matiz disconforme. Cuando juzgamos injusticias ajenas como exclusivas de los demás.


Por eso quiero confiar en que los acontecimientos emocionantes que estamos viviendo y el movimiento en desarrollo que vamos fundando a base de aciertos, errores y bloqueos que se irán liberando, tendrá una vida fructuosa y de final justo; gracias al esfuerzo, compromiso e ilusión de todas las individualidades personales y de grupo que formamos esta revolución pacífica.


Saludos. Un músico.

viernes, 12 de agosto de 2011

Después de 1984

Acabo de terminar 1984. Tengo sensaciones encontradas, mi capacidad intelectiva desvaría; quizá el "doblepensar" de la distopía de Orwell se ha instalado en mi conciencia.

Hoy es un día funesto para mi esperanza, por más que proyecto luz en mi disposición, el estado de ánimo que soporto me infunde pensamientos derrotistas: No veo salida.

No hay más que referencias desasosegantes, noticias que hablan de censura, abuso y parcialidad.

Las bolsas se desploman, las élites sacan tajada, la curia se escabulle tras su velo de santidad, la gente se abrasa de calor, las revueltas propician el vandalismo, la democracia de vacaciones… La gente sencilla no puede reciclar tanto despropósito y mete la cabeza en la arena de la playa para huir, aunque sea quince días, de la realidad que nos están fabricando las oligarquías.

Si analizo mi valentía o mi cordura desde este estado, o mi capacidad de lucha y mi habilidad para adaptarme a los períodos de dificultad, sólo cabe deducir la debilidad espiritual y el miedo al fracaso y al dolor que en situaciones extremas, probablemente, me invadirían; me inmovilizarían:

El arrojo que gasto en foros y redes es papel mojado… No lo puedo demostrar; a lo mejor en un instante decisivo mis más desconocidas facultades lograrían transformar todo lo negativo de mi personalidad en una fuerza arrolladora; y así me enfrentaría a cualquier vicisitud. Pero conozco mis debilidades; sé que no confío excesivamente en el ser humano, y menos en su desapego por la vida en momentos en los que la supervivencia exacerba el egoísmo innato y antepone el bien propio al ajeno. La solidaridad de concepto es fácil de arrogar y defender.

Los pensamientos solapados que me angustian son dispares y suelen ser de signo variable. Unos me aseguran que la humanidad sabrá zafarse de la oscuridad que se cierne sobre ella al final del camino que tomó. Otros invalidan cualquier argumento racionalizado que se base en falsas certidumbres, demuestran la falacia del Estado de Bienestar y la absoluta ausencia de apego e interés en las masas por la unión y el reparto de responsabilidades.

La carencia de medios de la mayor parte de la población del planeta para satisfacer las necesidades básicas para subsistir, la impunidad con que las élites se reservan los recursos naturales y económicos y la mendacidad e incapacidad de los políticos en su tarea para regular e impartir justicia, está provocando dos consecuencias: La rabia contenida que se acumula y resopla por las fisuras de la capa social más desfavorecida (la clase media está desintegrándose y permutando en” pobreza limpia”) amenaza con destruir el sistema establecido con violenta y desmesurada reacción, una vez que las manifestaciones pacíficas se consideren insuficientes al ser minimizadas con desdén por los gobiernos y mercados; o como alternativa, el conjunto de las clases sociales desposeídas, desesperadas y abatidas, sin ninguna opción al alcance de su imaginación más combativa, se degrada y humilla; se doblega y aviene a los imperativos de esclavitud, censura y escasez.

Quiero —y quizá pueda— confiar. Ansío el despertar de la cordura y su establecimiento efectivo. Necesito pensar que el desinterés por los demás, la competencia salvaje entre débiles y la huida hacia delante de los poderes universales para manejarnos a su antojo desde la distancia, no serán el residuo que quede después de vaciar la cuba de las opciones cabales.

Hoy tengo miedo al futuro. El mañana no lo conozco.



«Si hay alguna esperanza está en los "proles"...Mientras no tengan conciencia de su fuerza no se rebelarán, y hasta después de haberse rebelado no serán conscientes. Éste es el problema.» 1984-G. Orwell.







viernes, 29 de julio de 2011

Como indignado de la SGAE



Bueno, mi papel en este grupo no sabría definirlo, simplemente sé de mí que tengo espíritu crítico y una visión del mundo un poco utópica, pero que está guiada por la esperanza de que podamos vivir en una sociedad de oportunidades para tod@s. Soy músico desde hace 24 años ya, y nunca he sentido que la industria de la cultura favoreciese el libre intercambio de ideas y esfuerzos: sólo he visto competencia selvática, tráfico de influencias y discriminación. Tambien, afortunadamente, lo que anima a seguir en esto, "exitos" merecidos e inspiradores.


De momento, aunque mi aportación al mundo de la composición es exigua (la mayor parte de mis ideas están recluidas en mi ordenador y en la memoria de unas pocas personas) y mi peso en la SGAE es ridículo, creo que, 1 persona= 1 voto es imprescindible para que cualquier comunidad sea impulsora de las condiciones mínimas de justicia y ética en las relaciones laborales y personales.


No considero que la valoración y fuerza decisoria que un posible intruso-compositor (con un solo tema registrado) pueda obtener en un referendum, sea de tal calado, que desvíe el futuro deseado de la mayoría de los socios. Por otro lado, tod@s tenemos derecho a intentar ser escuchados y a recibir a cambio una compensción por nuestra creatividad. ¿Quién está en posesión de un juicio objetivo tal, que peretenda catalogar los gustos ajenos como inmerecedores de existir?


Otra cosa es que las grandes corporaciones se enriquezcan a base de difundir un único tipo de producto y especulen, además, con él. Por otro lado, no creo que los infiltrados sean tantos; la inmensa mayoría somos currantes que buscan un modo de vivir digno.


Mi aportación a este grupo, por mi experiencia y conocimiento, va más en la dirección de comentar globalmente la situación de l@s profesionales, al fin y al cabo ciudadan@s:


Ser capitalista tiene que ver todo con la problemática de los derechos de autor. Es más, el método de recaudación, reparto y remuneración que impone (dominación=no democracia) la SGAE en connivencia con el Gobierno, a expensas de lo que le dicten los empresarios (capitalista=conservador), está provocando la desmantelación del precario sistema de Derechos (con mayúscula) de l@s profesionales de la Cultura.


Este sistema es típico de sociedades elitistas, excluyentes, voraces y promotoras de desigualdades sociales (totalitarias, reaccionarias, etc.), donde unos pocos se aseguran prebendas y ganancias a costa de la precaria situación laboral y social de los trabajadores/as.


Un método de gestión que favorece casi exclusivamente a los que transigen con sus imposiciones, sus cauces y sus inexistentes oportunidades para cualquiera que sea diferente, alternativo o crítico del modelo de creación que se favorece desde los medios y empresas del sector: comercialidad-frivolidad-ocio fácil y rentable-enajenación popular-consumo masivo.


Está comprobado, por l@s que tenemos un poco de conciencia, que todos estos emporios comerciales, mediaticos, empresariales y financieros, entre los que se encuentra la SGAE, son sostenidos para y por los poderes más asoladores de esta sociedad degenerada por culpa de la ambición (individualismo salvaje), la falta de compromiso solidario y la fe ciega de todos l@s que se han creído sus mentiras y buscan ser aceptad@s en sus filas para alcanzar reconocimiento y un trocito del pastel (rapiña= llámalo x).








 

jueves, 28 de julio de 2011

Autor Fórmula

Cuando un sistema de remuneración esta montado sobre una estructura económica en la que se discrimina a los trabajador@s que no cuadran con el modelo impuesto-establecido por los intereses dominantes, lo único que se genera es un feedback por el que la desigualdad, fomenta más incapacidad en los desfavorecidos para alcanzar derechos básicos. 


En la industria cultural y en particular en la música, los estándares comerciales son creados a partir de éxitos dudosos de ciertos productos, que se divulgan por los medios y generan en el público una falsa noción de lo que tiene valor artístico real y la necesidad ficticia de conseguirlos. 

Esta cadena provoca que sólo l@s profesionales que adapten su talento y esfuerzo a reproducir tales modelos (ej. radiofórmula) serán aceptados, mientras cualquier iniciativa alternativa o diferente, sea rechazada por los empresarios que manejan el monopolio de las ventas, y por la inmensa mayoría de usuarios que optan por lo que esté de moda. 

Los creadores que no sepan, no quieran o no puedan pasar por ese aro, quedan automáticamente despojados de sus derechos y oportunidades, en favor de los que han claudicado, los que apoyan el sistema por interés o los que no tienen una visión clara del asunto (engañados). 


Los "artistas" consolidados, los gestores de la élite y los políticos anuentes, son los máximos defensores del actual sistema de derechos, que sirve, no sólo para premiar a los de la tribu de favorecidos y perpetuar sus posiciones y privilegios (ej. voto según tus ingresos, sueldos desorbitados), sino, peor aun, desviar fraudulentamente fondos destinados a l@s trabajador@s y al fomento y desarrollo de la cultura y la industria sostenible. 

RENTA BÁSICA. Cobras por lo que eres (preparación) NO por lo que generas.









domingo, 24 de julio de 2011

Propiedad inmaterial: Derechos de autor

La polémica de los derechos de autor, es parte integrante de la actual dirección de los tiempos: El sistema capitalista, fundado sobre la importancia del beneficio, evoluciona hacia el declive promovido por factores generados en su propio seno: Las herramientas necesarias para alcanzar la liberación.


La importancia del procomún, impelida por el desarrollo de las tecnologías digitales, está poniendo en tela de juicio el trabajo asalariado y reclamando formas de desarrollo y supervivencia adaptados a los nuevos tiempos, que ya pujan por entrar en escena. La Renta Básica Universal, es uno de los métodos reclamados como alternativa a los modos de relación laboral y social, de remuneración y de producción imperantes.


La franca necesidad de potenciar la iniciativa por el desempeño de labores constructivas y llenas de sentido, como formas de vida y relaciones humanas, y no sólo de vías para la supervivencia económica en sistemas de trabajo alienantes; impulsa inexorablemente el deterioro de los pilares actuales de la economía tradicional basada en el consumo, la producción residual, la avidez por el enriquecimiento y la lucha de tod@s contra tod@s; promoviendo en su lugar, un cambio de paradigma que, a pesar de sus detractores y de la renuencia de las gentes al cambio, acabará instalándose en el sentir general como algo, ya no sólo factible, sino imprescindible y consustancial a la evolución de la sociedad mundial actual.



«[…] Más desacuerdo surge cuando se propone otra forma de producción sucesora de la industria como hegemónica. Toni Negri y yo [Michael Hardt] sostenemos que la producción inmaterial o biopolítica está surgiendo en esa posición hegemónica. Por inmaterial y biopolítica tratamos de abarcar conjuntamente la producción de ideas, información, imágenes, conocimientos, códigos, lenguajes, relaciones sociales, afectos y gustos. Esto determina ocupaciones en toda la economía, de arriba a abajo, desde los trabajadores de la salud, asistentes de vuelo y los educadores a los programadores de software, y desde los trabajadores de comida rápida y teleoperadores a los diseñadores y publicistas.

La mayoría de estas formas de producción no son nuevas, por supuesto, pero la coherencia entre ellas tal vez sea más reconocible y, más importante, sus cualidades tienden hoy a ser impuestas sobre otros sectores de la economía y sobre la sociedad en su conjunto. La industria tiene que informatizarse; el conocimiento, los códigos y las imágenes son cada vez más importantes en los sectores tradicionales de producción; y la producción de los afectos y cuidados se está convirtiendo cada vez más esencial en el proceso de valorización. Esta hipótesis de una tendencia de la emergencia de una producción inmaterial o biopolítica como posición hegemónica, aquella que la industria ocupaba, tiene todo tipo de consecuencias inmediatas para las divisiones de género y las diversas divisiones internacionales y geográficas del trabajo, que no puedo tratar de este ensayo.




[…] la lucha era entre la propiedad inmueble (como la tierra) y la propiedad mueble (como los bienes materiales), hoy la lucha es entre la propiedad material y la inmaterial -o, dicho de otra manera, […] hoy es sobre su escasez y su reproducibilidad, de tal manera que la lucha puede plantearse entre la propiedad exclusiva y la propiedad compartida. El enfoque actual sobre la propiedad inmaterial y reproducible en la economía capitalista se puede reconocer facilmente incluso desde una mirada superficial en el campo del derecho de propiedad. Patentes, derechos de autor, conocimientos indígenas, códigos genéticos, la información en el germoplasma de las semillas, y cuestiones similares son los temas más debatidos. El hecho de que la lógica de la escasez no se sostiene en este campo plantea nuevos problemas a la propiedad. […] el movimiento necesariamente triunfa sobre la inmovilidad, también hoy lo inmaterial triunfa sobre lo material, lo reproducible sobre lo irreproducible, y lo compartido sobre lo exclusivo.

El dominio emergente de esta forma de propiedad [inmaterial] es importante, en parte, porque demuestra y devuelve al centro del escenario el conflicto entre el común y la propiedad como tal. Ideas, imágenes, conocimientos, códigos, lenguajes e incluso afectos pueden ser privatizados y controlados como propiedad, pero es más difícil controlar su posesión porque son muy fáciles de compartir o reproducir.

Tales bienes tiene una presión constante por escapar de los límites de la propiedad y convertirse en comunes. Si se tiene una idea, compartirla no reduce su utilidad sino que generalmente la aumenta. De hecho, con el fin de alcanzar su máxima productividad, ideas, imágenes, y afectos deben ser comunes y compartidos. Cuando se privatizan su productividad se reduce drásticamente -y, añadiría, el común en la propiedad pública, es decir, sometido a control o gestión estatal, también reduce su productividad.


La propiedad se está convirtiendo en una traba para el modo de producción capitalista. Aquí hay una emergente contradicción interna al capital: cuanto más cercado es el común como propiedad, más se reduce su productividad; y sin embargo la expansión del común socava las relaciones de propiedad de una manera fundamental y general.

[...] El capital, en otras palabras, está creando su propios sepultureros».

Extracto de: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=132852. (Los subrayados son míos.)






Artista y genio

No es lo mismo un artista que un artesano. ¡Claro! Pero ¿quién de nosotr@s posee la capacidad y actitud necesarias para hacer evolucionar algo? Innovar es muy difícil, son precisos unos ingredientes y unas circunstancias sociales y culturales que no se dan habitualmente. ¿Quién o qué define lo que es innovador? Hoy en día, además, la genialidad se mide por las listas de ventas. 

Las mentes “geniales”, l@s artistas, son personas excepcionales que de alguna manera cambiaron la forma de entender el mundo con su visión. Eso no nos ocurre a los “estándares” que somos la inmensa mayoría. Los Picassos, las Bjiörks, los Cervantes, las Woolf, etc., no son comunes: “No hay nada nuevo bajo el sol”. Y sus vidas fueron un cúmulo de obsesiones, triunfos, desgracias, hallazgos, emociones y fracasos que no vamos probablemente a experimentar nunca. 

Lo normal es que seamos profesionales modestos, que intentemos desempeñar nuestro trabajo creativo de una manera práctica y que nos permita vivir con dignidad. Es raro que la forma de vida que elijamos, sobretodo con el pasar de los años y si tenemos hijos, sea “filosófica y efectivamente de Arte”. Más bien será, simplemente, un modo de vida emocionante, con el que consigamos realizarnos y que nos permita salir adelante económicamente. Si tenemos suerte y vocación (hay much@s que sólo buscan enriquecerse o figurar). 

La mayoría de los creadores (currantes) de cualquier ámbito o profesión utilizamos fórmulas cuya efectividad es patente, la labor que ejercemos es a lo sumo cambiar o adaptar, de forma particular eso sí, el envoltorio de las ideas. Ideas recibidas, heredadas y compartidas; aprendidas de nuest@s compañer@s y maestr@s, que nos limitamos a duplicar, repetir con mínimas variantes. Nada parejo a lo extraordinario. 

Aún así, no me parece moralmente aceptable que alguien por ser un genio del arte, un “artista” inigualable y único, gane millones o se merezca tantos privilegios; mientras la mayoría no puede ni encontrar un trabajo digno y apropiado a sus necesidades y capacidades. El beneficio está muy mal distribuido, ningún talento se merece tanto. “El talento no se tiene, se conquista”. (Volvería al tema de la Renta Básica, pero no es lugar.) 

Dicen acertadamente que hay much@s que también reivindicarían su calidad de “artista”. Pero, ¿no es más bien al revés? Que el trabajo de algun@s está sobrestimado. Que much@s que ya se consideran artistas gracias a los medios, y a la insensatez general, persuadida de la facilidad de brillar como las “estrellas”, no son mas que repetidores, instrumentos de las empresas para enriquecerse, que han bañado con una capa de lustre lo que no es más que algo corriente; y con lo que logran sus objetivos: Que consumamos, que nos peleemos por alcanzar algo inexistente, una promesa de fama y lujos: Ser genial; ser “artista”.

Tod@s deberíamos sufrir una cura de humildad si queremos que el panorama cambie, y no sólo en el mundo del arte y la cultura. El planeta está globalizándose a expensas de la naturaleza y la vida buena, y debemos asumir nuestra parte de responsabilidad: “Tod@s somos iguales, pero algun@s somos más iguales que otr@s”, o pretendemos serlo aunque nuestra intuición nos grite que la felicidad es otra cosa: Saberse útil a los demás con lo que mejor sepas hacer. 








jueves, 7 de julio de 2011

Vivir dentro del Sistema

Me parece que la situación social que nos toca vivir, efectivamente, provocada por los poderos@s, es, sin embargo, producto del factor cultural humano que antepone el consumo a la prudencia y confunde felicidad con comodidad: Tod@s somos, cada cual en su medida, responsables de lo que hemos creado, y de cambiarlo con nuestras acciones.

Por eso apoyo la iniciativa de rechazar, dentro de límites viables, sus imposiciones ["(8) Centros comerciales; grandes almacenes; entretenimientos; tecnología innecesaria; modas; nuevos "escándalos informativos" (cortinas de humo)…"]. Pero… ¿Cómo vivir eligiendo siempre lo justo? Podemos dejar de beber CocaCola y de utilizar productos de empresas transnacionales, pero, ¿qué pasa con la electricidad para los hogares, la gasolina y los aceites para el coche? ¿Vamos a dejar de utilizarlos? ¿Y los medicamentos…?

Es factible dejar de ver la Tv., evitar leer los periódicos cuando tu capacidad de análisis no da para discernir lo mínimo, y buscar información en internet, sin embargo, tener ADSL en casa implica un gasto que no tod@s podemos permitirnos. Y los teléfonos móviles, fomentados por empresas que expulsan trabajador@s mientras nadan en beneficios ¿los desechamos?

Por otro lado, cuando intentas vivir con un sueldo mínimo (800€), es bastante difícil, por no decir imposible, salir adelante seleccionando productos de calidad, respetuosos con el medio ambiente y éticamente manufacturados:

Las marcas blancas son una opción, pero detrás puede haber empresas que están, estuvieron o estarán especulando (Kraft, Pepsi, Nestlé, Grupo Rumasa).

Comprar ropa barata (Zara, Stradivarius, Pull and Bear, Berska, Oysho), es un fastidio, porque se sabe que está producida en países del tercer mundo donde se explota al@s trabajadores; pero las marcas de "alto standing", además de ser privativas, también confeccionan la ropa a base de estafar a trabajadores sumergidos, como en Italia y demás países occidentales incluida España (En "Gomorra" está bien explicado).

Así que, salir del sistema es complicado, y manifiestamente duro sobrevivir con las condiciones que nos proporciona. Por lo menos, aunque no podamos elegir coherentemente porque no nos dejan o porque el acceso a productos ecológicos (de la huerta de al lado) y moralmente plausibles significaría un esfuerzo que supera nuestra posibilidades cotidianas; al menos, digo, NO LES DEMOS EL DINERO QUE NOS QUEDA (después de afrontar los gastos mínimamente indispensables: alquiler o hipoteca, manutención) PARA LLEGAR A FIN DE MES.

Yo, como la mayoría, en mis actuales circunstancias (¡ya tengo internet!), no me puedo permitir NO comprar en los "chinos" o en Decatlhon. Y NO pienso dar parte de mi sueldo a esas empresas especuladoras que se enriquecen, AUN más, vendiendo artículos con precio inflado, que justifican con las bondades adquiridas por "marca" y solera.


Una cosa es querer cambiar el sistema, con actitudes coherentes: informándose, alimentando el espíritu crítico para evitar en lo posible el engaño y la tergiversación en cuestiones trascendentales, tomar partido en política y sociedad, dar ejemplo con un consumo responsable, educar a tus hij@s en la sencillez y evitar en lo posible la influencia mediática y ajena de carácter tóxico; y otra muy distinta, es pretender vivir completamente aislado de influencias, sacando el dinero de los bancos para guardarlo bajo una losa, mediante el consumo austero de productos libres al completo de injusticias en su desarrollo: comer con lo que plantes; o adquiriendo bienes y mercancías manufacturadas que sepas CON CERTEZA que se han producido en condiciones de dignidad TOTALES.

Para eso, habría que vivir en comunidades naturistas, "altruistas" autosuficientes: Apartadas de la debacle industrial financiera y social, de toda tecnología moderna (quizá la paloma mensajera si sería honroso usarla), de cualquier influencia perniciosa para nuestr@s hij@s, de todo fruto de la civilización posindustrial actual. Y eso es casi (casi porque hay algun@ valiente por ahí que lo ha hecho) inviable, quimérico.

Seamos realistas, estamos donde estamos por lo que somos, y es necesario cambiar el sistema desde dentro, empezando por nuestro más intimo conflicto emocional/racional. Otra cosa sería una especie de suicidio relacional, nada práctico: El deseado cambio empieza por asumir, en primer término, nuestra escueta capacidad para salir adelante en las actuales circunstancias; luchar por mantenerse sano y activo intelectualmente. Para después, como continuo, implicarse en la educación preventiva de nuestros hij@s y ejemplarizar con actitudes de respeto a los demás y a la naturaleza. Interesarse por cuestiones fundamentales que, desde la cultura, inviertan el sentido adulterado con el que hemos barnizado a la Vida.



martes, 5 de julio de 2011

15-M como opción política

Me inclino por la opción de NO politizar el 15-M. El movimiento es la expresión del sentir de la gente, y trasciende la política y la economía. Su empuje será efectivo sólo si se mantiene su pureza y su inercia: Much@s de los que compartimos su filosofía, entendemos que la jerarquía y el manejo del poder de las masas puede fácilmente corromper cualquier espíritu antes éticamente limpio. Nadie se salva de los tentáculos de la vanidad.

Por eso creo firmemente que la lucha política debe ser paralela y "aprendiz" de la guía de los pueblos y sus necesidades básicas, justas y cotidianas.

La formación de cualquier iniciativa o partido político debería adoptar como ideario lo que dimana de la esperanza y la voluntad popular; pero su lucha tiene que ir por caminos paralelos y de sentido idéntico: caminos que con perspectiva de futuro convergen en el horizonte final.

Por eso me parece apropiado la unión de las fuerzas progresistas ya existentes y la formación de grupos aglutinadores de tendencias (como están haciendo los ecologistas). Tendencias políticas, sociales y culturales que deberían confluir en una acción común que reivindique, movilice y plasme mediante la acción, los designios de la voluntad del pueblo.

Cualquier opción que naciera de la honestidad demostrada, de la apertura ideológica, de la profesionalidad ética y del compromiso avalado por el trabajo cotidiano, convocaría, creo, el voto ciudadano mayoritario. El voto de los que integramos activa o conceptualmente las personas que nos sentimos representadas por el 15-M.



viernes, 24 de junio de 2011

La conciencia de ir a mejor: 15-M

Ante los inesperados acontecimientos (esperados y anhelados por una inmensa “minoría”), que se vienen sucediendo desde que decidí participar en la primera manifestación, el 15 de mayo, me invade un titubeo que nace de mi voz más interior.


Después de permanecer en la manifestación todo el tiempo que pude, pues tenía que ir a trabajar, mis pasos se encaminaron a la Plaza de España, donde había un concierto patrocinado por una marca de coches y una emisora de radio de crácter populista: Soy músico y estoy contratado por uno de los grupos que allí actuaban ese día.

El ambiente cuando llegué, a simple vista, era similar: miles de personas concentradas (la plaza estaba llena) y carteles que manifestaban ideas. Sin embargo, la sustancia que aglutinaba a un grupo y al otro era radicalmente diferente. Fue como un viaje conceptual a las antípodas del espíritu del movimiento que se originaba en Cibeles y que luego fundamentó el 15-M.

La gente reunida en la Plaza de España, había sido convocada por los medios tradicionales, y la fiesta financiada por una marca de productos de consumo que mantenía a la gente absorbida por el deseo de poseer el coche que se sorteaba y por el desapego a lo que se reivindicaba varias calles más allá. Quizá hoy, muchas de las personas que asistieron, ojalá, son seguidores convencidos del movimiento, aunque ese día prefirieran quedarse en la feria de la exaltación consumista y la manipulación mediática, que, como era de esperar, montó un tinglado atractivo y procuró a la muchedumbre la evasión necesaria de la realidad que nos oprime; realidad que se denunciaba mientras en Sol, dando lugar simultáneamente a la primera jornada de acampada.


Esta paradoja, por otro lado tan habitual, que se daba aquel día, me hace pensar en las capacidades de las personas, tanto si se utilizan coherentemente, con sana creatividad, como si se atrofian por falta de uso al elegir opciones de vida sin riesgo (entendido como ingrediente necesario al emprender algo) intelectual, emocional, social o político. En la facilidad de los medios para controlar los deseos y los esfuerzos de la gente en beneficio de esos que ya todos conocemos, y que salpican nuestras existencias con sus ofertas de vidas imposibles y sus productos “indispensables” para la vida. Me hace recapacitar en la interacción entre los poderes económicos y políticos con el libre albedrío y la voluntad del individuo y su relación con la naturaleza: La lucha por un mundo mejor empieza por tomar conciencia de uno mismo y de los actos que nos definen como personas.

En primer lugar, somos producto de lo que nos rodea, y no se puede actuar a contracorriente. Y lo que nos circunda ("el terreno lo es todo" decía Claude Bernard) es efecto de lo que somos; es decir, que somos todos responsables en cierta medida de construir un modelo de sociedad justa, sostenible y acorde a las necesidades primordiales de las personas.

En segundo lugar, debido a esa responsabilidad, la tarea empieza por alcanzar cierto desapego por nuestros intereses más ocultos; todo lo que tapamos con la vanidad y la hipocresía propias del ser humano (cuestión rebatible, ya que probablemente no hay naturaleza humana propiamente dicha. Todo es producto de la cultura que creamos y que nos imbuye); y esto, es aún más difícil que tomar conciencia.


Muchas injusticias, que provienen de malversar valores que actualmente hemos convertido en artículos de consumo (la mujer, el medioambiente, la cultura, la salud, la solidaridad…), los erradicaríamos de la sociedad si los asumiéramos como producto de actitudes comunes, cada cual en su medida, a la mayoría de las personas. Modos de ser y de pensar, inocentes aparentemente, inconfesables en ocasiones, que debemos cambiar evolucionando desde dentro, reforzándolo, además, con acciones concretas, cotidianas, al alcance de cualquiera que tenga un mínimo de sensibilidad.


Si no practicamos; aquello que consideramos un desafío se desvirtúa, se resbala entre los dedos, se escapa su poder activo. Por eso debemos ensayar el ejemplo. ¡Qué reto!

jueves, 16 de junio de 2011

La Espiral 8

Abrir los ojos persiguiendo un sueño que se escapa, para luego revolverme en el sofá y seguir pegado a la estela que ha dejado la experiencia onírica. Buscar en los recodos las imágenes inconexas que aún permanecen. Bucear por el plasma traslucido que anega cualquier atisbo de realidad: Intento desentrañar esa vida exaltada y ajena que se manifiesta a mis sentidos cuando éstos, precisamente, están desconectados. 

Pretendo recordar los detalles de esas historias paralelas que realmente transito. Los personajes que se me aparecen son más vívidos y me afectan emocionalmente más, que las personas con las que trato a diario en el plano real. Por lo tanto, de alguna manera, todo el entramado de sucesos, relaciones, lugares y sentimientos, deberían poder existir en planos adyacentes , donde las distintas versiones de nuestros posibles yoes se desarrollen completas y de forma diferenciada; dando lugar en cada plano, una variante misteriosa y dispar de lo que podamos llegar a alcanzar o realizar, en la vida que normalmente vivimos. 


Estas noches pasadas han sido extrañas; no diferencio bien sus límites. Las confundo con los días, y tener las persianas bajadas impidiendo que la luz pase, excepto los tenues rayos que se filtran por los orificios, no ayuda más que a difuminar el transcurso de las horas. Sólo soy consciente del cambio cuando apago las luces para dormir y el contraste de ambientes se hace patente; y esto no es de manera regular: quizá duermo a media noche y me despierto de madrugada, rozando el alba que se asemeja al crepúsculo; o echo una cabezada media mañana y al despertar creo que es el amanecer lo que toca, mientras la gente sestea… 

Los efectos de esta díscola rutina que sufro, complican la tarea de elucidar lo que es sueño y de demostrar lo que es real. Aun así, mi intención se aferra a los márgenes del ensueño. La necesidad de saber más me obsesiona, y la destreza que poseo –para ello la sustancias– de provocar el estado de somnolencia necesario, aviva en mí la esperanza de componer, al salir del trance, la visión completa del cuadro. 

Estoy convencido de que algo que olvido entre rémoras y recuerdos deformados, es la llave que abre de nuevo el paso a otras realidades. Otros yoes que se bifurcan hacia experiencias que se me niegan en esta vida que sobrellevo. Y esa llave, si la aíslo de entre la vorágine de imágenes y la conservo segura en mi memoria, me dará la opción de permanecer en la alteridad y, desde ahí, desdoblarme y finalmente desprenderme de este yo que me atenaza; para pasar a ser cualquier otro de los que vislumbro en sueños. 

Súbitamente, irrumpe en mi ánimo la impresión de haber tenido una conversación con alguien la noche pasada; aquí mismo, en este cuarto. Es un fogonazo que, inmediatamente después de dejarme percibir ciertas imágenes, vela la escena y difumina los detalles maestros; los que podrían revelarme el enigma y proveerme de la credencial necesaria para atravesar el umbral, y aparecer en el plano paralelo que más me seduzca. 

Lo que es manifiesto, aparentemente, es que tal conversación fue más bien un monólogo. Un discurso dirigido a otra personalidad. Tal vez una de las posibles mías. También sobrentiendo que el antagonista no es muy distinto a mí, pero sí enfrentado. Como la imagen de un espejo: Igual pero inversa.

Cierta capacidad de entendimiento me posiciona en un terreno neutral, una tierra de nadie donde ambas partes me ofrecen una vista general de sus posiciones. Y lo más desafiante y molesto es que ¡no puedo decantarme por ninguna! Ambas son consustanciales a mi estado de ánimo. Dos polos antagónicos pero necesarios para que cualquier movimiento, físico o intelectual, dé comienzo en mi vida. E incluso más confuso, es perfilar la noción de que esos contrincantes no son siempre los mismos. Uno permanece, pero la parte contraria cambia, evoluciona o transfigura. Y el que permanece, no es habitualmente, o mejor, no existe invariablemente bajo la misma forma; aunque sí su esencia. 

Es decir, que, aceptando que las pequeñas o grandes contiendas que interesan mi conciencia son siempre entre dos bandos, nunca los opuestos y sus respectivas fuerzas son los mismos. Lo único que permanece es el fundamento. La línea potencial que define mis devenires: Unas veces dan rodeos, otras acaban estancados, o fallan y se extravían. Pero otras aciertan; y es entonces, cuando vivo esas temporadas de sosiego y esperanzado coraje. 

Probablemente, esta comedia en la que me desenvuelvo como un personaje más, y que a veces es la representación desfigurada de mi propia vida, sea un rompecabezas formado por piezas que provienen de juegos diferentes. Y aunque distintos, sus fragmentos casen en un modelo alternativo y unificador. Un patrón de comportamiento y cometidos diferentes, que si voy montando pacientemente y con ilusión, me indique gradualmente, según se completa la imagen final, cuál es mi designio único; personal. Ineludible. 



Creo que no somos sólo capaces o incapaces. Simplemente debemos ir eligiendo la pieza adecuada a cada momento. Unas veces al primer golpe de vista. Otras, sólo se retrasa.

miércoles, 8 de junio de 2011

15-M; ¿conspiranoia o voluntad como expresión de la esperanza?



La valentía es la libertad en acto”. José Antonio Marina. 

La utopía es el motor de la lucha social y sin ella no surgirían los movimientos revolucionarios. El ser humano tiende a conservar lo conquistado: es un adelantarse a la carencia, al temor de no proveer de lo necesario a los que nos sigan. 

Precisamente, ese miedo visceral es el que se escamotea con fines contrarios al desarrollo ético y sostenible. Los poderes mundiales, desde sus cúpulas, manejan nuestras emociones, sentimientos e inteligencia para aumentar su capacidad de control. Con métodos demagógicos y populistas, sostenidos por los medios de comunicación, persuaden a los humildes de que el camino impuesto por el capitalismo es el único viable. Cualquier otra opción sería nuestra quiebra. 

Pero es a la inversa. 

Quien no esté al tanto de los manejos de los sucesivos gobiernos imperialistas que han dirigido, desde occidente, el destino de los pueblos –servicios de inteligencia, dinero para sobornos; recursos militares, asesinatos programados, derrocamiento de Estados, invasiones justificadas, etc.–, puede fácilmente enredarse en esa fatídica tela de araña que han tendido sobre nuestro futuro y olvidar, e incluso rechazar, cualquier soplo de esperanza. 

Se habla de “la guerra de cuarta generación”, 4GW, como instrumento de control social. Potencial de desinformación, de persuasión a escala mundial. El enemigo de los poderes neoliberales ya no es físico, sino intelectual. El objetivo se localiza en la mente del pueblo; en su capacidad de unión y de desobediencia colectiva. En su poder para cambiar las cosas simplemente votando. 

Usando los medios de comunicación –la mayoría comprados– e internet, se esparcen informaciones inciertas, datos contradictorios que siembran la duda y la desesperanza. Quieren canalizar el desconecto y la indignación por medio de válvulas de escape, de manera que no les estalle en las caras irreversiblemente. Corrompen el valor de las personas para enfrentarse a las tiranías; el sentido de responsabilidad del individuo –disgregado y amansado con ocio fácil– se conmuta por un deseo de comodidad. 

Se asumen la ignorancia, el miedo, la pereza, la ira y el odio al diferente como estados normales. Se recrudece el individualismo. Nadie da un ardite por el de al lado. 

Sin embargo, la vida es un continuo acto de fe. No habríamos salido de las cavernas sin tal empuje. Construir un futuro nuevo y acorde con las necesidades y aptitudes del ser humano es quizá la función primordial de nuestra existencia. 

La falta de libertad radica en enconar los deseos y las pasiones que nos encadenan. Un adicto o adicta no son libres. Desmontar esos artificios que nos atenazan requiere valentía. Perder el miedo a equivocarse es un deber que tenemos que afrontar como necesario. 

Nadie sabe que nos depara el futuro del movimiento, pero a pesar de las dudas, las disyuntivas y los desacuerdos, debemos perseverar. Quizá, si aciertan esas voces apocalípticas que tachan el movimiento de programado y dirigido por el capital y falto de efectividad real; a pesar de los esfuerzos de los enemigos del bienestar social por reducir a la mínima expresión nuestras fundadas razones para revelarnos; tal vez, la fuerza pacífica que se desarrolle se convierta en un flujo imparable que derrumbe sus canales, anegue sus oscuros baluartes, y se convierta en una marea de cambio que convierta el “Nuevo Orden Mundial” en algo digno y justo para el ser humano. 

Para ello necesitamos valentía y sobre todo paciencia y perseverancia: La voluntad es la expresión activa de la esperanza. 










martes, 24 de mayo de 2011

ROJOS Y AZULES

Me llaman "rojillo" (¿socialista, comunista, anarquista?). Por eso quiero aclarar lo que pienso de la idea maniquea “izquierda vs. derecha”.

"La misión del llamado «intelectual» es, en cierto modo, opuesta a la del político. La obra intelectual aspira, con frecuencia en vano, a aclarar un poco las cosas, mientras que la del político suele, por el contrario, consistir en confundirlas más de lo que estaban. Ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral. Además, la persistencia de estos calificativos contribuye no poco a falsificar más aún la «realidad» del presente, ya falsa de por sí, porque se ha rizado el rizo de las experiencias políticas a que responden, como lo demuestra el hecho de que hoy las derechas prometen revoluciones y las izquierdas proponen tiranías". Ortega y Gasset.

No le falta razón, siempre que atendamos a la lucha insidiosa y antisocial que ejercen los extremos de la izquierda y derecha política desde hace mucho tiempo.

Sin embargo, al centrarse en la capacidad del ser humano para decantarse por el bien propio y de su círculo afectivo más cercano de manera exclusiva, o hacerlo por considerar su pertenencia a un grupo social amplio que abarca conjuntamente las necesidades individuales y las de la comunidad; la diferencia marcada define lo que habitualmente identificamos como rojo y azul; derecha e izquierda respectivamente.

[Arriba y abajo, es lo que significa hoy en día… No hace falta especificar quién es quién.]

Los conceptos derecha e izquierda surgieron en Francia, antes de la Revolución, por la colocación de los grupos antagónicos –girondinos y jacobinos– en los extremos de la Asamblea. De ahí el simbolismo posterior que atiende a los antiguos valores defendidos por unos y otros: Conservadores burgueses y revolucionarios de las clases populares.

La "derecha" siempre ha sido tradicionalista, reaccionaria y conservadora (de sus bienes y nada más), egoísta e insolidaria; promulgan el individualismo feroz y un elitismo basado en el poder económico. Aquello de “el hombre construido a sí mismo”. Por eso no me creo eso de "soy solidario de derechas".

Los conceptos comunista, socialista o anarquista como definición de "izquierda" son algo manido y obsoleto. La verdadera esencia de la izquierda proviene y se funda en las ideas concebidas desde los primeros humanistas como Tomás Moro. La izquierda (utópica, teórica), con palabras más sabias que las mías:

"La izquierda se ha definido históricamente como la corriente política, cultural, social e intelectual portadora de los valores de la libertad, de la justicia, de la igualdad y la solidaridad, del cambio social, del racionalismo y la primacía de la inteligencia sobre la fuerza, de la creencia optimista en la perfectibilidad del ser humano y de la sociedad, del perfeccionamiento continuo de la experiencia democrática, del antirracismo y el antibelicismo y la construcción de una paz justa entre los pueblos y naciones, de las profundas aspiraciones de cambio de las mayorías ciudadanas, del rechazo al clericalismo y al verticalismo autoritario". Manuel Luis Rodríguez Uribe.


Ciertas corrientes de pensamiento afirman que el ser humano es depredador, egoísta al nacer; y que está solo hasta morir. Que se aferra a cualquier artimaña para conservar la vida, sin consideraciones sentimentales profundas, cuando un peligro fuerte se interpone entre la decisión de salvarse o morir por los demás.

Otras, defienden la bondad natural del ser humano y la acción corruptora de una sociedad que se bifurcó con la propiedad privada y su defensa: Se asegura la conservación de los bienes personales por medio de leyes y represión violenta en los casos más extremos.

Lo cierto, desde mi punto de vista, es que, en contra de lo que comúnmente nos vienen inculcando desde que nacemos, la verdadera herramienta de supervivencia es el altruismo:

Cuando un bebé al nacer pide, y se aferra al pecho materno, no entra en juego el egoísmo como medio fundamental, sino la solidaridad de unos progenitores (y demás miembros de la comunidad como parte de la red solidaria) que, tras decidir traer un ser indefenso al medio hostil en el que vivimos, ofrecen su ayuda “desinteresada” –salvo por un beneficio personal de trascendencia o una utilidad a su vez altruista, por la que gracias al nuevo individuo, la colectividad a la que se pertenece crece y se hace más fuerte y capaz de proveer de lo necesario a sus miembros–, ofrecen a su hijo o hija todo aquello que asegure su bienestar, su óptimo crecimiento, y su ingreso estable y armonioso en el nuevo entorno.

Así es como el ser humano de hoy ha subsistido y permanecerá. Gracias a valorar al otro en la misma medida que a uno mismo. A través de la consideración de los problemas y carencias ajenos como medio de satisfacer también las propias necesidades: la necesaria y desconocida empatía. Por medio del desapego comedido de las pertenencias materiales, y el fortalecimiento de lo espiritual y emocional, de manera que se cree una cultura del reparto equitativo, y no una corriente de miedo que nos fuerce a acumular y defendernos del otro —ese enemigo siempre acechante que nos arrebatará lo necesario para vivir dignamente, con el único fin de coleccionar riqueza y poder…

No sé si lo asimilaremos apropiadamente. Si alcanzaremos, por imperativo de la raza humana y su supervivencia, la conciencia necesaria para aprender de una vez por todas que sin solidaridad en todos los niveles –económico, espiritual, medioambiental, científico, político, cultural y moral–, la existencia del ser humano no es factible.

Si no, se confirmará que el capitalista, derechista, neoliberal o como se le llame, es un tipo de individuo que, si le dejan desarrollarse sin trabas, acabaría auto-extinguiéndose; por voraz.

En fin, el ser humano que va a prevalecer, si es lo suficientemente lúcido y cabal, es de izquierdas. Ser de derechas va “contra natura”:


“Las expectativas más elevadas de quienes están mejor situadas son justas si, y sólo si, funcionan como parte de un esquema que mejora las expectativas de los miembros menos favorecidos.

La idea intuitiva es que el orden social no ha de establecer y asegurar las perspectivas de los mejor situados, a menos que el hacerlo, sea en beneficio de aquellos menos afortunados. 


El principio de la diferencia representa en efecto, un acuerdo en el sentido de considerar LA DISTRIBUCIÓN DE TALENTOS NATURALES, en ciertos aspectos, como un ACERVO COMÚN, y de PARTICIPAR en los mayores beneficios económicos y sociales que hacen posibles los beneficios de esa distribución.

AQUELLOS QUE HAN SIDO FAVORECIDOS POR LA NATURALEZA, quienes quiera que fuesen, pueden obtener provecho por su buena suerte SÓLO en la medida en que MEJOREN LA SITUACIÓN DE LOS NO FAVORECIDOS”. John Rawls.





sábado, 21 de mayo de 2011

Politizar el movimiento 15-M

No me parece buena idea conformar el movimiento como un partido político. El fin es acabar con la tendencia habitual de toda revolución: El poder corrompe incluso al más honest@. No estamos a salvo de caer en las mismas trampas.


La idea más lúcida que se baraja es la formación de entornos comunales controlados y regulados por democracias participativas formadas en dichos ámbitos. Y "organismos continentales que fiscalicen el tráfico financiero y las rentas del capital". El Estado entendido como hasta ahora es un foco de injusticia y corrupción. El modelo político basado en partidos nacionales es obsoleto.


Sigo teniendo esperanza en el ser humano y su necesidad altruista. Pero la Historia habla.


Lo que está claro es que en el mejor de los casos nuestro campo de acción se reduce a los seres queridos, allegados y amigos de estos, compañeros de trabajo y personas involucradas en nuestra vida cotidiana. Por mucho que queramos las fuerzas no alcanzan para organizar un mundo tan basto. Es necesario ser practic@s a la par de idealistas.


Las personas con demasiado poder no están a salvo de torcerse o de ser desviadas del interés general (yo por lo menos me considero humano y corruptible: "todos llevamos un pequeño capitalista dentro"). Lo máximo sería la responsabilidad que implica un entorno comunal (como siempre ha sido y funcionado en la agricultura hasta que los intereses especulativos desmantelaron el sistema por avaricia), donde las decisiones que afectan al entorno cercano —económico y social— sean dirimidas democráticamente. Los comunales gestionarían su recursos y su Estado de Bienestar: pensiones, educación, sanidad, Etc.


En cuanto al control financiero y de capital mediante organismos continentales, estos serían elegidos por referéndum. Como ahora se hace con los Estados nacionales. Una serie de profesionales y gestores avalados por su trayectoria y su ética demostrada. Listas abiertas de trabajadores encargados de mantener el Sistema de Comunidades.

miércoles, 27 de abril de 2011

Bares que cobran por tocar

Empresa (dice el diccionario): "Acción o tarea que entraña dificultad y cuya ejecución requiere decisión y esfuerzo".


La cosa está como está. Es difícil salir adelante y hay gente que decide montar un negocio para tener trabajo: Tu eres tu propio jefe, gestionas tus recursos, eliges la dirección a tomar… y los beneficios son del empresario.

Un trabajador por cuenta ajena necesita ser contratado por una empresa, y a cambio de su labor recibe un salario, acorde con su rendimiento, y NO por el beneficio extra que pudiera acarrear el intercambio (trabajo=sueldo) para el empresario. El trabajador no cobra por lo que se produce, lo hace según tarifas establecidas por convención, costumbre o como se decida entre las partes. Una vez aceptado el trato no es competencia del empleado lo que pueda llegar a ganar el empresario. ¡Para eso corre el riesgo de montar una empresa!

Sin embargo, parece que se quiere generalizar que los riesgos de los empresarios los soporten los empleados (sin ir más lejos, el fraudulento rescate de los bancos, es el ejemplo más extremo de querer enriquecerse sin posibilidad de perder en el negocio: para eso estamos los contribuyentes).

Nadie obliga a montar una empresa, y la posibilidad de no tener éxito es un riesgo que se debe asumir. Es muy fácil aventurarse a algo cuando sabes que la responsabilidad de fracasar la sobrellevarán otr@s, que con su esfuerzo aportarán un ingrediente insoslayable, del que depende el proyecto entero: la mano de obra, el producto final (creativo, artístico, industrial, de servicios, intelectual,etc.), el cimiento donde se apoyará la empresa entera.

En esos cimientos también esta el capital invertido, por eso el beneficio es para quien lo arriesga. Pero el beneficio del trabajador es su salario. No se puede, por ética, moral, sentido común y justicia, salvaguardar las posibles pérdidas del empresari@, quitando parte del merecido sueldo al trabajador que ya ha realizado su parte. ¡Cuando una empresa es rentable, no reparte beneficios con sus empleados! 

¡Que no se nos pida ahora repartir (o arriesgarnos a no cobrar) nuestro sueldo para, si quiera, poder trabajar!