miércoles, 27 de julio de 2016

No solicitado

Quizá no soy un guitarrista solicitado porque ser un profesional de la música no es lo que imaginaba de mí mismo, en los primeros años, cuando la pasión por tocar era como un torrente caliente que inundaba mis emociones y, literalmente, golpeaba las paredes interiores de mis órganos nobles (aquí cada cual tiene una escala de valores).

Me pintaba triunfando como una estrella transnacional, retratado en las bonitas y llamativas portadas de los LPs y revistas del ramo. La idea de profesión apareció súbita, mientras comenzaba a estudiar música y guitarra.


Imagen de mi primer y único LP
Me apunté a la academia, ahora lo sé, primero por un afán naif y sincero por aprender lo que no lograba descubrir por mí mismo —nunca he sido un gran autodidacta; y segundo, porque no había otra manera de tener una guitarra eléctrica en mis manos con un ampli con distorsión que pudiera enchufar al menos un rato a la semana.

Por circunstancias graciosas y poco saludables aprendía cada vez más, pero de manera caótica, y según mejoraba como guitarrista la confianza en mi mismo menguaba, y, por tanto, lo achacaba a la falta de conocimiento. La espiral del esfuerzo mal gestionado y el cambio de perspectivas se naturalizó... Mientras, lo que imaginaba para mi futuro cercano seguía pintado como un fresco en la bóveda de mi memoria: Admirar pero sin tocar.




Con el andar y el practicar a mi manera peculiar, perezosa y emocionada todavía ansiosa y reconfortante a veces, he llegado a ser un buen artesano, creo, pero no muy rentable.
Un profesional poco rentable quizá porque esa pintura maravillosa y ensoñadora que tamizaba mi visión futura, hubo un tiempo que estuvo bajo una capa de llana nueva (esta profesión). Una capa de yeso que por ese período me permitió centrar mi objetivo en ganarme la vida más o menos fácilmente tocando otras músicas de otras gentes para otras gentes. Una capa que, por la actividad molecular incesante de la pintura original que se mantuvo oculta pero no destruida, ni duró ni captó mi entusiasmo, y se acabó resquebrajando.

Muy poco a poco, lasca por lasca, el yeso cae y los colores se dejan admirar de nuevo; y aunque ya no soy el mismo chaval impetuoso, perezoso y emocionado... sí lo soy. De otra manera, quizás más apropiada pues me permite confiar más en lo bueno que imagino y, casi ya, desenmascarar a los delirios.
La conclusión sosegada que ha enraizado y que crece hermosa en mi ánimo, es que no soy un guitarrista solicitado porque nunca quise realmente ser un profesional de la guitarra. Soñaba con formar parte de una banda y vivir de nuestra música.

La preparación y estudio de estos años era para ese fin. Ser un «pro» fue un bonito delirio, una excusa pragmática, una razón para dejar los estudios convencionales y aplacar las rabias propias y de familia. Realmente no me he sentido nunca en calma, ni bien recibido, en la lucha y reparto que se genera en nuestro gremio.

Soy guitarrista y músico por ese sueño primordial y emocionante, lo demás han sido circunstancias que me han permitido vivir bien (normalito) para seguir admirando mi querida pintura, hasta hoy. Con una diferencia:

Ahora me gano la paga como «artesano-profesor» y sí puedo tocar; no solo mirar...

miércoles, 19 de febrero de 2014

TÓNICA para eruditos

Soy plenamente consciente de que estáis en lo cierto al no querer confundir tónica con fundamental, y de que esto tiene un fundamento teórico claro para vosotros… pero discrepo en que las cosas no evolucionen de manera práctica:

Me parece mucho más importante el entendimiento y la asimilación de conceptos que cualquier nomenclatura.

[Este es un debate que se extiende hasta los problemas de género: Lenguaje inclusivo vs fanáticos de las normas de la RAE.]
El lenguaje sirve para comunicarse como función primordial y la transmisión de conceptos debería hacerse de la manera más ágil y práctica posible. Perderse en batallas formales no es ni de lejos lo que se busca: eso sería anteponer la norma al objetivo.

No solo yo, sino eruditos profesores de Berklee y otros sitios de renombre llaman "Tónica" a la fundamental de un acorde aunque no sea esta su función tonal… Es mucho menos lioso y más útil que manejar tantos vocablos si se asimila bien la esencia de lo que estamos manejando.

Yo soy hijo de mi madre en su casa, hermano de mi hermana en la casa de mi cuñado (su marido) y mi hermana; y cuando voy a visitar a mi madre a su casa y aparecen mi hermana y mi cuñao, nadie duda de quien soy aunque todos me llamen por mi nombre. Javier: soy hijo, hermano y cuñao al mismo tiempo.

Se da el caso de que cualquier grado de una escala mayor (y menor) se puede convertir en "centro tonal" de una composición. No sólo como tonalidad menor derivada, sino como centro tonal de hecho.

En estos casos cualquier grado pasaría a ser el sitio donde descansa o reposa el ritmo armónico de una obra. Yo puedo "forzar el reposo" en cualquier grado de la escala, y de esta forma, la supuesta "función tónica"queda desplazada de su origen.

Es muy conveniente, desde mi punto de vista, poder llamar "Tónica" a cualquier nota que sea susceptible de generar el estado de reposo en un entorno determinado, aunque su función original, referida a una escala mayor, no fuera en principio la del área de Tónica:

Sólo resta saber qué tenemos entre manos (o entre orejas jajaja) y conocer sus orígenes y evolución.

Si quiero componer en Em con sonoridad frigia, y llevo todo hacia la construcción de una escala Napolitana, yo llamaré tónica a la nota E (aunque sea mediante su función en la tonalidad original).

Esto lo hago extensible a la fundamental o raíz de cualquier acorde: Dentro de ese acorde el lugar de reposo es la propia fundamental, ósea, la Tónica.

Gracias por vuestra comprensión.


jueves, 19 de diciembre de 2013

¡No haberlo puesto!

Con esta frase de la película El día de la bestia de Alex de la Iglesia, quiero resumir toda aquella actitud común de las personas que nos quejamos de lo que nos sucede, a pesar de que ya se nos venía avisando.

«¡Haber estudiao!» me decían cuando no encontraba modo de aprobar, o más adelante al buscar trabajo y no encontrar por falta de preparación: Nos damos cuenta de lo importante que es la educación y la cultura, por el simple hecho de que nos ayuda a saber cuando nos quieren dar «gato por liebre».

El artículo del otro día —Los extremos— lleva una ironía y una paradoja implícitas:

Tienes el derecho de no hacer nada, de no movilizarte, de volver la cabeza, de no mirar, de racionalizar lo que ves y oyes para que no te afecte, en fin, de que te importe una mierda lo que está pasando en esta sociedad corrupta nuestra (la española) y en las del resto del planeta…

Pero el día que te toque pasarlo mal porque ya no te quede ni un derecho al que acogerte para que te dejen de humillar, esclavizar o defenestrar de la vida digna que toda persona merece…

¡No te quejes! 


¡No haberlo puesto! (o dejado que lo pusieran) —con tu voto, con tu nihilismo, con tu apatía, con tu indiferencia, con tu indolencia, con tu pasotismo, con tu miedo...






martes, 17 de diciembre de 2013

LOS EXTREMOS

Creo que tengo parecidas ideas que las personas que se esfuerzan día a día de manera directa por los desfavorecidos (desahucios, despidos, adicciones, enfermedades, maltratos, etc.); ideas de cómo debería ser el mundo.

Pero no se le puede obligar a nadie a ser un héroe.

Cada un@ que haga lo que pueda: Hay quien ha decidido dedicar su vida al sacrificio de luchar por los demás de manera directa y lo ha convertido, no sólo en su forma de vida, sino en su "profesión".

No todo el mundo tiene el valor (o la inconsciencia necesaria) para ser  activista:

Nadie tiene derecho a pedir a los demás que sean como tú; a que vivan como tú crees; forzar a que actúen como tú haces… eso es algo injusto, y quizá intolerante:

No se puede despreciar el sentir de l@s que no se desenvuelven como tú en la lucha diaria… quizá sorprenda, pero de la persona menos "apta" se pueden esperar (esperanza) grandes cosas: Se puede luchar de muchas formas, no sólo en la vanguardia.

Se puede ser activ@  y no activista. Estar comprometid@ moralmente con ciertas ideas y no "vivir en ellas". Se puede al fin y al cabo aportar un granito de arena, que sea valioso.

LO IMPORTANTE ES CONVENCER, PREDICAR CON EL EJEMPLO, INCULCAR LA CONCIENCIA DE CAMBIO:

No se puede denostar a la gente que teme, a la que se equivoca aún sabiendo que es por miedo... ¿Quién sabe realmente quién estará a tu lado cuando más lo necesites?

No me gusta esa actitud, que roza lo autoritario, del que impone algo, aunque sea supuestamente beneficioso para los demás. [mea culpa también]

"Que tire la primera piedra…"

¿Todo lo que haces en tu vida cotidiana es bueno para el cambio? ¡Ole!
Sería bueno no juzgar tan inflexiblemente.

LOS EXTREMOS SE TOCAN.

miércoles, 30 de octubre de 2013

¡Más madera! (para guitarras)

Este tipo de opiniones y creencias no suelen ser bien recibidas.

Últimamente, haciendo un análisis retrospectivo de mi vida, he sido consciente de las cosas que quiero y puedo cambiar, de las ideas que en un pasado me parecían importantes y de los valores que ahora empiezan a tomar impulso en mi escala ética. Probablemente no consiga evolucionar en todo, pero por lo menos sé que por algún sitio he de empezar.

El consumo indiscriminado de productos fútiles o no necesarios para el mantenimiento sostenible de nuestras vidas, es una de las acciones que están provocando el deterioro de la Naturaleza y de las sociedades y países que utilizamos como vertederos de los deshechos de nuestra tecnología y de los avances económicos —ordenadores, móviles, alimentos, medicinas, etc. Artículos que todos y todas en gran medida «necesitamos usar», y que no es fácil conseguir fuera de los cauces establecidos del mercado.

Es fácil hablar, discutir, indignarse y opinar; pero bastante difícil cambiar de hábitos y filosofía de vida de una manera coherente, objetiva y sobre todo útil y real.

He dejado de comprar en Mercadona por fraude laboral y por especular con alimentos manufacturados en países donde los trabajadores son esclavos, por eso compro en tiendas de barrio; no como en McDonalds por servir comida no saludable y enriquecerse con ello; me he llevado mis pocos ahorrillos a Triodos que es un banco que invierte en actividades sostenibles, etc. En definitiva, intento no olvidarme de cuales son mis necesidades «auténticas» (profesionales, cotidianas y de ocio) para llevar una vida cómoda pero digna…

Pero siempre se me escapará algo, que después descubriré que ha sido producido con prácticas fraudulentas o inhumanas. La cosa se complica: no se puede medir milimétricamente cada decisión que tomas. O te vas al campo a vivir en un monte perdido y vives de lo que cultivas y pescas (¿? Hoy en día creo que ya no se podría) renunciando a casi todo lo que conoces, o te vuelves chaveta inspeccionando la procedencia de cada artículo que consumes: Es inevitable caer en las redes de la globalización y el fraude de manera total, según está estructurado el sistema.

Pero sí se puede mejorar tu habito consumista, ser comedido, práctico y comprar de manera consecuente y ajustada a las necesidades reales de cada momento.

En lo que a mi me toca como guitarrista: No coleccionar utensilios (pedales, guitarras, amplificadores… pegatinas, bolsas).

Adquirir lo necesario para ejercer mi profesión en cada momento, sin hacer acopio de material para «estar preparado por si me llaman». Ser consciente y enfrentarme a la droga del consumo banal por modas o tendencias, caprichos o habladurías. Si me tengo que agenciar un modelo determinado de guitarra para una grabación puntual, la puedo pedir prestada a un compañero o compañera (somos solidarios, ¿no?), y si me sigue saliendo trabajo de ese tipo (hoy en día, seamos realistas, es mucho más difícil, hay poco trabajo y mucha competencia), ya valoraré razonablemente comprar una.

Como decía el padre de un compañero, de manera simbólica claro:«¡¡Para qué quieres tantas guitarras muchacho. Mira Paco de Lucía como toca y sólo tiene una!!»

Es importante ser versátil, tener un abanico «apropiado» de instrumentos y equipo para desempeñar tu tarea. Pero no nos engañemos, la competencia que existe no la superaremos teniendo mucho equipo, sino tocando bien.


El sonido está en tus manos.


Todos y todas sabemos que se construyen instrumentos con maderas preciosas como el palo rosa, el ébano, la caoba, el pino milenario, etc.


¡Quizá ya tenemos uno, pero para qué más, si se pueden conseguir buenísimos instrumentos de madera sostenible! ¡Para que queremos siete guitarras parecidas!

Seamos conscientes y valientes para reconocer a los culpables de como va el mundo y las sociedades que en el habitan. No es solo responsabilidad de los políticos y del mercado financiero; es también, en gran medida, nuestra. Es causa de nuestros actos y es nuestro deber reconocerlo y poner manos a la obra en el cambio que empieza por mirar con objetividad nuestro ombligo.

En este documental se habla del problema de la devastación de bosques irreemplazables para conseguir madera para guitarras. No estoy muy cómodo creyendo del todo que empresas como Fender, Gibson, Martin o Taylor se unan para cambiar las cosas, pero haré un esfuerzo de esperanza:




Y en este otro de la Tala ilegal de bosques para todo tipo de usos:

Peligro:Tala ilegal









miércoles, 19 de septiembre de 2012

Plagios

Vamos al debate again...Un comentario en una noticia de plagio… me parece interesante:

«Yo sigo discrepando de ustedes. No creo en la propiedad intelectual, ya que creo que la intelectualidad es un constructo en común. Un constructo que no se puede acotar. Si leeis por ejemplo "la evolución de la tecnología" de G. Basalla Ed. Crítica, los inventos muchas veces dependen de qué se considere invento o de qué se considere avance. La totalidad de ellos son pequeñas modificaciones de otros anteriores a partir de recombinarlos con otras influencias.

Como creo imposible hacer una acotación real y justa de donde empieza MI creación y de donde está la de OTRO(S) no puedo considerar la propiedad intelectual más que como una apropiación indebida del devenir cultural.
 

Yo creo cosas, pinto, hago animaciones, ... y no espero que nadie me venga a pedir explicaciones por ello, simplemente que se cite (y tampoco lo tengo muy claro). El conocimiento evoluciona porque se pone en contacto con otro conocimiento.

Por poner ejemplos absurdos en las facultades ya se está dando que hay teorías que no pueden enseñarse debido a que alguien es propietario de ellas y prohibe su enseñanza por otras personas. Son teorías o metodologías a las que tarde o temprano otra persona habría llegado igual. Entonces porque se puede prohibir su difusión?

Yo cobro por mi trabajo, mis ideas no son más que la relación que ocupo en el mundo. Una persona que ha nacido en un lugar donde no llegan ideas y donde no puede hacer ningún esfuerzo por llegar a ellas, lo tendrá muy difícil para ser el AUTOR INTELECTUAL de algo. En cambio nosotros que vivimos en era de internet pués lo tenemos más fácil. Quiere decir eso que tenemos derecho a aprovecharnos de ello en nuestro favor? »

 

En otra comunidad publico el comentario para debatirlo y digo:
 

En lo único que sigo debatiéndome es en el paso de permitir que alguien haga dinero de una copia derivada:
¿Es el esfuerzo de variar mínimamente una obra ajena suficiente para sacar un beneficio (muchas veces a base de abuso de poder) que quizá el primer autor de la cadena no recibirá nunca?
Si alguien se basa en una "idea" "mía" para comenzar un proyecto pero proveniente de su punto de vista personal, que nazca de un "nuevo" enfoque a base de esfuerzo propio y actual; me parece lícito que surja un beneficio que sea aprovechado por el "nuevo" autor.
Otra cosa es, por ejemplo, que se de buena tinta que ocurre; que alguien coja una letra tuya LE CAMBIE UNA PALABRITA y la registre a su nombre y se haga con un beneficio no merecido...
 

Me contestan:
#1 Javier Cabañas el ejemplo de la modificación de una palabra no sería una obra derivada en realidad. Hay ciertos criterios que una obra debe tener para ser considerada derivada, y si no los cumple podría ser una infracción de copyright, aka plagio según comentas. No obstante no sé si sé responder a tus dudas, yo permito uso comercial incluso en mis propias obras literales. Cada uno debe estar muy convencido de lo que elije y asumir las consecuencias. Yo creo que es bueno lo que yo he elegido para mí, pero no puedo estar seguro de que mi caso se pueda aplicar a otros casos...
 

Un segundo me dice:
#2 Yo tengo claro este tema. Lo que pasa es que Salieri no tenía la misma capacidad de contribuir a ese devenir cultural como lo tenía Mozart. Debemos encontrar la forma de compensar esa contribución al devenir.

Yo respeto que haya gente que piense que el hecho creativo no sea así. Pero independientemente de que se considere "creador" como Dios o "evolutivo" como los humanos, debemos propiciar un marco que permita percibir una compensación económica por su trabajo, evitando, en la medida de lo posible, intermediarios ladrones, gansters y chupasangres.
 

Replico al segundo:
Entiendo lo que dices, pero creo que es muy subjetivo asegurar que Mozart aportó más que Salieri… No sabemos casi nada de sus circunstancias personales, el ambiente real donde se criaron, las imposiciones de los "mercados" de su época, los obstáculos que tuvieron que sortear.

El gusto personal de los consumidores de aquel tiempo y los que les precedieron no debería ser un indicativo de lo que alguien reciba por su trabajo: Te aseguro que dentro de cien años se recordará más a Bisbal que a much@s desconocid@s, que quizá estén supuestamente"contribuyendo" más al acervo cultural.
Esto es extensible a todo ámbito creativo y a toda época pasada o futura-

Lo que sí tengo claro es que a los intermediarios ladrones, gansters y chupasangres se les reconoce por cómo huelen… a esos ni agua ;.)
 

El segundo me contesta a su vez:
#2 Te ha traicionado tu prejuicio ;-) Yo he dicho que Salieri no tenía la misma capacidad que Mozart, sin concretar quien tuvo más. No tienes ni idea de cual de los dos me gusta más. Pero lo que es indiscutible es que "no tenían la misma" ya que nadie tiene "la misma". Salieri, por ejemplo, ganó mucho más dinero con su música que Mozart en su momento. Hoy, sin embargo, la música de Mozart genera mucho más dinero que la de Salieri.

Lo importante es que debemos propiciar un marco que permita percibir una compensación económica por su trabajo, evitando, en la medida de lo posible, intermediarios ladrones, gansters y chupasangres... seas Salieri o Mozart, que de todo tiene que haber en la viña del señor :-)

 

Sigo el razonamiento del segundo y lo comento:
Qué fino hilas Jajaja ...por los pelos. No hablaba de tus gustos. Sí de lo que das a entender con aportar. Da igual, de todas maneras sigue siendo subjetivo ... Aunque sigo suscribiendo que hay que crear un marco en el que el trabajo se remunere justamente. Sin considereraciones que la especulación aproveche para marcar diferencias injustas
 

...Además ¿Quién es el valiente que puede asuegurar ex cátedra que el invento del tornillo aporta más o menos que el descubrimiento de la física cuántica?:
Me parece que hoy en día no sería fácil vivir sin tornillos, en cambio, ¿podemos prescindir del desarrollo cuántico? Quizá dentro de unos años ya no, por lo necesaro que es para encontrar energías alternativas, por ejemplo. Pero ahora, denme tornillos que con las partículas subatómicas no puedo montar mis muebles de IKEA... ;)

O, ¿quíen aportó más al arte el inventor del pincel o el del cubismo...?

Me parece que el real problema es que SEGUIMOS PENSANDO EN DINERO. La honestidad que supone hacer las cosas por vocación, ilusión y sana curiosidad, ganas de aprender, sigue bregando po rencontrar cabida en esta sociedad del" bienestar"... Que le propongan a más de uno que trabaje por un sueldo comedido y se dedique a descubrir, inventar o crear; aportar de lo suyo "por amor al arte y a la ciencia", si no es a cambio de fama o dinero.

En fin, que hay mucha prepotencia, mucha soberbia. No sé, si el gran conjunto de los"ciudadanos de bien" necesitan más a los poceros (sin estudios) para que limpien su mierda, o a los médicos de cabecera que han estudiado diez años para alcanzar un puesto fantásticamente pagado donde dedicarse a recetar aspirinas y a firmar bajas dudosas a discreción (menos mal que no son todos así).
 

El primer tertuliano vuelve a intervenir:
#1 De hecho todo suma, al menos eso creo yo, y sólo es posible llegar a realizar experimentos de física cuántica si existen antes tornillos, de igual manera que cuando una reina pidió a sus científicos, hace doscientos o trescientos años (no recuerdo bien los detalles) hicieran una caja que permitiera ver a sus súbditos sus actos a distancia (inventar la televisión) simplemente no pudieron. Fue Maxwell que gracias a en sus ratos libres pensar en lo que serían luego las leyes del electromagnetismo abrió las puertas para inventar no sólo la televisión, sino también el monitor que estoy usando para escribir esto. Se llama ciencia base. Y algo muy parecido ocurre con los contenidos. Todo suma, en mayor o menor grado y tendemos a confundir valor con precio, lo cual es de, bueno, ya sabes de qué tipo de gente es. Ojo, y me incluyo, pues yo lo confundo con frecuencia. Es posible que todos tengamos que hacer un ejercicio de introspección y reconozcamos con honesta humildad que no somos para tanto y seríamos aún mucho menos sin todos los que nos han precedido y contribuido de una manera u otra.
Me recuerda a este vídeo:



Comentario de alguien en Facebook:
La propiedad intelectual existe, más allá de los devenires históricos explicado por Javier. Si no, Javier, andá a discutirle a Quino ( o a sus herederos) o al resto del mundo, quién inventó a Mafalda. (Si me decís la sociedad, me estás chamuyando).
Si nos enredamos en devaneos intelectuales, terminamos en una obviedad: Claro que lo que estoy creando es producto de lo que el medio me proporciona en conocimientos... Esa línea de pensamiento, sí no me parece nada creativa y lo que más se asemeja es a ciertas ganas de llamar la atención a toda costa, aunque el que la esboce sea un ensayista... Un ensayista que le importa un rábano la subjetividad humana y está más empeñado en hacerse amigo de los mercaderes que todo lo estandarizan, o peca de ultrahippie. Por que es el sujeto el que organiza ese conocimiento y genera un objeto determinado, para que el resto de la sociedad lo goce. Y hay gente que se dedica pura y exclusivamente a diseñar la silla donde nos sentamos más cómodos que en la edad de piedra, a leer un libro escrito por una poeta o novelista que te somete a su ficción placenteramente. Yo no me arrogaría ser inventor o el artesano de tamañas creaciones y la tomaría como propiedad social. Por supuesto que el escritor combina la estructuras que toma del medio (obvio), pero no cualquiera puede ser poeta.
¡Es más , Javier, si intentás rebatir estas ideas, con el esfuerzo que me costó hilvanarlas voy a creer que sos dueño de esa “Natura”, o como se llame… ¡ (Ja!)

Mi respuesta:
Cada cosa tiene su valor, efectivamente: El problema, como ya dijo Machado es "SER NECIO Y CONFUNDIR VALOR Y PRECIO":

Aquí un ejemplo. Es indiscutible que A. Machado "inventó" esta frase (apoyado en el devenir cultural, claro), pero ya pertenece al dominio público, representa un bien social; sería tan injusto que tuviera que pagar por usarla como que A. Machado no hubiera podido vivir de su trabajo:

Si Machado o cualquiera tiene el sustento asegurado, de manera justa y proporcionada para poder llevar una vida decente, activa y dedicada a su vocación. Si pudiera ofrecer con el fruto de su trabajo (labor que desempeña: pensar , pintar, barnizar, limpiar, arreglar, componer, dibujar, machacar, escribir, descargar…), mantener y educar propiamente a sus hijos, disponer de los medios para tener ocio y algunas comodidades comedidamente necesarias; no sería tan "ineludible" que el planeta entero luchara por los derechos de autor, el copyright, el esto es mío, tú no me lo quitas, llevo toda la vida trabajando como un esclavo, cuarenta años cotizando para esto, me he quedado sin empleo porque mi jefe no quiere pagarme, los banqueros se forran a costa de nuestro impuestos, los políticos…

¿Y que pasa con el beneficio de la venta de una idea? Se redistribuye, se re-invierte en generar infraestructuras, marcos apropiados para que toda persona de este planeta pueda elegir su vocación y su modo de vida; y si no lo tiene claro, la posibilidad de encontrarla sin tener que llevar una vida gris.

¿Y quién aprieta tornillos en una cadena de montaje o limpia letrinas? Precisamente todo el excedente que supone el resto de los beneficios, una vez que los "artistas", artesanos, inventores, creadores, organizadores de ideas del acervo cultural, DJ's, científicos, etc. vivan de lo que su TABAJO le proporciona; todo ese "excedente" se estaría utilizando en desarrollar la tecnología para llevar una vida ausente de imposiciones (es posible y está demostrado que YA se puede, pero NO INTERESA acceder a nuevas tecnologías limpias, sostenibles y duraderas).

En fin que eso de los derechos de autor es, aunque en un principio fue un medio de ayudar a los creadores/desarrolladores a vivir de su trabajo, hoy en día es la herramienta especulativa más diabólica que tienen los poderosos para seguir manejando nuestra diminuta existencia.

Por mucho que lo quieran impedir la ciencia y la tecnología nos hace cada vez un poquito más libres…Y SU NUEVO METODO DE ESCLAVITUD ES LA DEUDA Y LA PROPIEDAD INTELECTUAL.




Continuara...



(Los comentarios ajenos los he transcrito al pie de la letra, sólo he ajustado algún que otro acento)




miércoles, 18 de julio de 2012

El científico, su hijita y el mundo





El otro día oí un cuento y lo he transcrito con mis palabras:


«Un científico empecinado, enfrascado en su trabajo hasta el agotamiento con el fin de descubrir la fórmula magistral que acabaría con la injusticia en el mundo, escucha como su hijita pequeña llama a la puerta del laboratorio después de varios días de esperar a que saliera. Necesita de él y echa en falta jugar con su padre, que parece tan ausente y distante que empieza a creer que ya no la quiere.


El científico/padre, ante la insistencia de la niña reclamando su atención, abandona su trabajo con impaciencia por volver a concentrarse en su apremiante tarea —el mundo necesita cuanto antes que descubra lo que busca, piensa él.


La niña al ver que sale, le recibe con una sonrisa enternecedora y el científico olvida por un instante sus empeños. En el profundo mar de los ojos de su hija advierte la felicidad misma y un fogonazo de intuición le conmueve profundamente…


A pesar de ello, el científico siente el pellizco de la impaciencia y se le ocurre dar a su hija un quehacer pasajero para que le libere de su responsabilidad de progenitor un momento más, pues la humanidad espera sus hallazgos, y es imprescindible que la sociedad cambie: Su hija, sus seres queridos y todas las personas honradas de este mundo precisan de su fórmula.


Busca una revista y arranca su portada; en ella figura la foto del planeta azul donde vivimos. La recorta en pedacitos a la manera de un tosco puzzle y revuelve las piezas. Se las entrega a la niña y le pide que recomponga la foto del mundo. Él sabe que por ser tan pequeña no ha visto todavía ninguna foto del planeta, y por eso le llevará un buen rato ordenar las piezas; si es que lo consigue.


La niña se va ilusionada mientras el padre se abstrae de nuevo en su búsqueda frenética. Cuando por fin se pone la pequeña a ordenar las piezas, y descubre que no conoce el mundo…


Al momento la niña vuelve y toca la puerta con entusiasmo. El científico contrariado por la rapidez de su regreso, sale y la ve con el puzzle completamente acabado: la foto del mundo restaurada con exactitud.


El científico/padre asombrado por la facilidad con que su hija ha ordenado las piezas, le pregunta a la niña cómo ha sido capaz de resolver el rompecabezas, si antes no había visto nunca una imagen del mundo. Ella, con una sonrisa en los ojos y emocionada, le contesta que en la parte de atrás de los pedacitos de la foto del mundo creyó reconocer la imagen de un hombre, y como ella sí conoce bien esa figura, lo que hizo entusiasmada fue arreglar la foto del hombre; y así consiguió arreglar el mundo.


El padre/científico, al escuchar tal razonamiento, paró de trabajar asombrado y conmovido para reflexionar en la sencillez de la solución de su hija; y por las implicaciones que resultaron, por tanto, con su búsqueda.»